María: No debes ver ese programa de TV.
Leslie Basham: Esta es María.
María: No debes escuchar esa música.
Leslie: Ella está recordando la forma en que se comunicaba con su marido.
María: No debes conducir tan rápido. Bien ahora puedes cambiar de carril.
Leslie: ¿Te suena familiar?
María: Realmente debes hacer tu estudio bíblico. Es interminable.
Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.
Nancy está a punto de continuar el impactante estudio, El poder de las palabras.
En primer lugar, queremos recordarte acerca de la serie que iniciará el 5 de marzo próximo. Haremos un enfoque sobre Jesús en las semanas previas al Domingo de Resurrección. Las enseñanzas de Nancy siguen un esquema tomado del libro, “El Cristo incomparable” Cristo de J. Oswald Sanders. Y Nancy, espera que …
María: No debes ver ese programa de TV.
Leslie Basham: Esta es María.
María: No debes escuchar esa música.
Leslie: Ella está recordando la forma en que se comunicaba con su marido.
María: No debes conducir tan rápido. Bien ahora puedes cambiar de carril.
Leslie: ¿Te suena familiar?
María: Realmente debes hacer tu estudio bíblico. Es interminable.
Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.
Nancy está a punto de continuar el impactante estudio, El poder de las palabras.
En primer lugar, queremos recordarte acerca de la serie que iniciará el 5 de marzo próximo. Haremos un enfoque sobre Jesús en las semanas previas al Domingo de Resurrección. Las enseñanzas de Nancy siguen un esquema tomado del libro, “El Cristo incomparable” Cristo de J. Oswald Sanders. Y Nancy, espera que nuestras oyentes tengan la oportunidad de escucharlo todos los días y que podamos leer juntas el libro.
Nancy Leigh DeMoss: Ahora, por supuesto, todas pueden escuchar la serie sin seguir el libro; aun así será de bendición y será significativa. Pero si pueden hablar inglés, y si tienen la posibilidad de adquirir el libro, “El incomparable Cristo” (The Incomparable Christ, en inglés), entonces podrán obtener mucho más del mensaje.
En estos programas que estaremos transmitiendo durante las siete semanas antes de la Pascua, tendremos la oportunidad de meditar profundamente sobre Cristo, acerca de quién Él es y por qué vino a este mundo.
He encontrado que durante estas semanas tomar tiempo para meditar en Cristo ha tenido gran impacto en mi caminar personal con Dios, en mi fe y mi propio gozo.
Este libro de Oswald Sanders, “El Cristo incomparable”, (disponible sólo en inglés) fue de gran ayuda para mí hace un año cuando lo leí. Es por eso que quiero compartirlo con nuestras oyentes en estas semanas previas a la Semana Santa.
Leslie: Hoy estamos de regreso con la serie, El poder de las palabras. Aquí Nancy, enseñando a un grupo de mujeres.
Nancy: Durante los últimos días, hemos estado viendo el libro de Proverbios. Hemos aprendido que algo tan pequeño como la lengua puede producir un daño increíble.
Hemos visto en Proverbios una gran cantidad de usos incorrectos de nuestra lengua, y solo quiero resaltar algunos de estos a manera de revisión y de recordatorio.
Hemos hablado sobre el pecado del engaño, el pecado de la mentira, la calumnia, el chisme, la habladuría, el hablar constantemente, y también la charla ociosa.
Hablamos de dar falso testimonio y Proverbios habla mucho acerca del pecado de burlarnos con nuestra lengua. Proverbios también habla de las duras palabras— palabras ásperas— y las palabras perversas —palabras que son corrompidas y malvadas— palabras profanas, palabras imprudentes.
Nosotras no hablaremos acerca de estos temas en la serie actual, pero otra cosa de la que Proverbios habla es de jactarnos con la lengua. Otra área que no tocamos fue la discusión, los pleitos, los argumentos, y las palabras contenciosas.
A manera de recordatorio, Proverbios también nos dice que un marido preferiría vivir en la esquina de un tejado o salir y vivir solo en el desierto que tener que vivir con una mujer que tiene un espíritu contencioso y una lengua contenciosa (21: 9 y 19, parafraseado). Toda forma de queja puede no solo alejar a los hombres, sino que puede conducirlos a la locura—frecuentemente hacemos esto con nuestra lengua.
Proverbios habla de que una persona necia utiliza la lisonja en sus palabras —palabras ignorantes y palabras tontas (28:23, parafraseado). En la medida que hemos venido examinando el libro de Proverbios, hemos sentido la convicción y hemos confesado nuestros pecados. Hemos dicho: "Señor, esta soy yo. Perdóname. El espejo de Tu Palabra ha expuesto mi corazón y me ha mostrado la manera pecaminosa en que uso mi lengua.
Hemos visto que estas maneras pecaminosas de hablar están conectadas a nuestro corazón pecaminoso. Porque de la abundancia del corazón habla la boca (Lucas 6:45, parafraseado). Hemos llorado, oramos y compartimos lo que hemos aprendido. Le hemos pedido al Señor que limpie nuestros corazones y que limpie nuestras lenguas. Queremos asegurarnos de que no estamos solo evitando el uso incorrecto de la lengua, sino que también estamos utilizando la lengua de manera que sea justa, sana y buena.
Durante esta serie una de las mujeres dijo en medio de una de las sesiones: "He estado pensando en tomar una semana de ayuno de hablar. Un ayuno con mi lengua. "Esa podría no ser una mala idea. Yo compartí con ustedes la forma en que ayuné de hablar por aproximadamente 40 horas —excepto cuando comencé a hablar conmigo misma en voz alta, allí perdía el control.
Sin embargo, no puedes estar siempre callada. Dios no quiere que nos mantengamos en silencio para siempre. Dios quiere que usemos nuestras lenguas de modo que den vida, que construyan, que edifiquen, y que animen.
Proverbios nos ha dado un montón de información sobre los medios adecuados para usar nuestra lengua. Las Escrituras nos enseñan a hablar palabras que ayuden, que animen y que expresen sabiduría. Se nos ha desafiado a hablar pocas palabras, pero apropiadas. Debemos hablar palabras oportunas, apropiadas, amables y verdaderas.
Un área que todavía no hemos tocado, y que es mencionada en el libro de Proverbios, es la de hablar reprendiendo sabiamente. Ahora, esta es una espada de doble filo, porque cuando estamos dando una reprimenda, estamos seguras de que esto es sabio, pero la persona que recibe está recibiendo la amonestación quizás no esté convencida de que así sea.
Si amonestamos a nuestros hijos, o a los miembros de la iglesia, o a alguien en el trabajo, tenemos que asegurarnos de que nos hemos ocupado de los asuntos de nuestro propio corazón de los cuales quizás hemos estado ciegas.
Somos capaces de ver claramente la vida de otra persona, pero no somos capaces de ver lo obvio en nuestras propias vidas. Cuando reprendemos, tenemos que hacerlo con un espíritu de humildad con un espíritu de mansedumbre, porque hay lugar para la reprensión amorosa, sabia y amable.
Proverbios habla acerca de la belleza de las palabras del que reprende con sabiduría, al que tiene oído dócil (25:12, parafraseado). Dios usó este versículo en mi vida no hace mucho tiempo para enseñarme que yo debía tener un oído que respondiera positivamente a la reprensión sabia.
No se puede hablar de la lengua sin hablar del oído. Si vamos a estar reprendiendo sabiamente, tenemos que asegurarnos de que estamos escuchando la sabia reprensión que Dios nos hace en el camino.
Proverbios también nos habla de defender la causa de los afligidos con nuestra lengua —lo que significa que debemos usar palabras cuidadosamente escogidas. (31:9, parafraseado).
Tengo que decir que uno de mis mayores temores, al estar en el ministerio y la enseñanza de la Palabra de Dios, es que corro el gran peligro de pecar con mi lengua mientras me dirijo a los demás y mientras estoy enseñando la Palabra de Dios.
Proverbios nos dice que donde hay muchas palabras, el pecado es inevitable (10:19, parafraseado). Sé que cuanto más hablo, mayor es la probabilidad que tengo de pecar con mi lengua.
Es por eso que trato de tomar tiempo para preparar y para escribir un montón de notas. Sé que cuando me pongo a hablar fruto de la casualidad o sin pensar, voy a ser más propensa de decir algo que no es sabio, o que no es prudente que no es apropiado.
Hemos visto los usos correctos y los usos desatinados de la lengua en el libro de Proverbios. Permíteme ahora hacer algunas sugerencias finales de la Palabra de Dios acerca de cómo aplicar todo esto que hemos aprendido y todo esto que hemos visto.
Primero, cuando Dios nos revela un problema en nuestro corazón, el primer paso es el arrepentimiento, confesar las formas en que hemos pecado con nuestra boca. No hay que centrarse en la forma en que otros han pecado contra nosotras con su lengua, sino en lo que Dios nos ha mostrado a nosotras.
En segundo lugar, pide a Dios que purifique tu corazón. Pídele que lo limpie. Cuando tengas un corazón puro, entonces hablarás palabras puras.
El tercer principio es llenar tu corazón con la Palabra de Dios.
Proverbios capítulo 30, versículo 5 nos dice que, "Toda palabra de Dios es probada". Si mi mente y mi corazón están llenos de la Palabra de Dios, cuando yo sea empujada o presionada por las circunstancias de esta vida, ¿Qué será lo que saldrá? Serán palabras puras porque será la Palabra de Dios.
Proverbios capítulo 2, versículo 6 nos dice que: "El Señor es quien da la sabiduría". ¿Quieres un corazón sabio y una lengua sabia? ¿Dónde obtendrás esa sabiduría? El Señor es quien da la sabiduría. "De su boca viene el conocimiento y la comprensión".
Proverbios habla de que quien tiene el conocimiento en la boca: habla con sabiduría, y conocimiento. ¿De dónde obtienes la verdadera sabiduría y el conocimiento? ¿Lo obtienes de parte del Señor?
Así que llena tu mente, llena tus pensamientos, llena tu corazón con la Palabra de Dios.
Si pasas el tiempo escuchando los programas de televisión del mundo, leyendo revistas del mundo y libros del mundo, llenando tu vida con información mundana, entonces hablarás como el mundo.
Por eso fue que esta mañana tuve que levantarme temprano, antes de que nos reuniéramos hoy, para entrar en la Palabra de Dios —para dejar que ella saturara mi mente y mi corazón. Para dejarla limpiarme, lavarme, y llenarme, para que por la gracia de Dios, las palabras que hable hoy sean palabras de sabiduría.
En cuarto lugar, tenemos que poner guarda a nuestras bocas—tenemos que establecer un vigilante, un guardaespaldas, un guardia de la lengua, o un bozal. Tenemos que pedirle a Dios que proteja nuestra lengua y que guarde nuestros corazones. Yo he rogado muchas veces durante años, que Dios guarde mi corazón por el poder de Su Santo Espíritu.
Él puede mantener la vigilancia aun cuando yo me haya olvidado de vigilar. Pero también necesito proteger mi propia lengua. Dios no lo va a hacer sin mi cooperación.
Proverbios 13 nos dice: "El que guarda su boca, preserva su vida; el que mucho abre sus labios, termina en ruina" (versículo 3). Guarda tu boca.
Proverbios capítulo 21, versículo 23: "El que guarda su boca y su lengua, guarda su alma de angustias".
Creo que podemos ayudarnos unas a otras con amor y gracia. Cuando estemos en una conversación de grupo y se esté hablando mucho —cosas fuera de los límites— tenemos que aprender con gracia y con amor a frenar nuestros labios y aun estar dispuestos a traer a otros de nuevo a una posición segura.
Hay un verso que no se encuentra en Proverbios, sino en los Salmos, que te voy a desafiar a que memorices y lo hagas parte de tu vida.
El Salmo 141, versículo 3 es una oración que yo he hecho muchas veces, y me encontré orándola de nuevo, ya que me estaba preparando para esta serie.
El Salmo 141 versículo 3 dice, "SEÑOR, pon guarda a mi boca; vigila la puerta de mis labios".
Si yo fuera tú, escribiría este versículo en varias tarjetas 3x5, y pusiera una al lado del teléfono. Ahora, tengo muchos teléfonos en mi casa, así que tengo un montón de ellas. A medida que atiendas el teléfono, a medida que contestes el teléfono ora: "Pon guarda, oh Señor, sobre mi boca; vigila la puerta de mis labios".
Pon una en tu cuarto de baño, donde te preparas en la mañana. Pon una en tu mesita de noche. Pon una en tu coche. Antes de ir a una reunión, una cita, o a almorzar con una amiga, has esta oración: "Pon guarda, oh Señor, sobre mi boca; vigila la puerta de mis labios".
La Palabra dice que si guardas la boca e invocas la ayuda del Señor, guardarás tu alma de destrucción y de problemas. Así que pídele a Dios que haga tus palabras, palabras sabias y amables.
Uno de mis versículos favoritos en el libro de Proverbios esta en el capítulo 31, versículo 26. Este es otro versículo que te animo a memorizar.
Este capítulo habla acerca de la mujer virtuosa, y dice, "Abre su boca con sabiduría, y hay enseñanza de bondad en su lengua".
¿Podría tu familia afirmar que este versículo te describe? ¿Dirían las personas en tu lugar de trabajo que este versículo describe la manera en que hablas?
¿Ellos dicen?: "¡Esa mujer! Cada vez que abre su boca, derrama palabras de sabiduría. Incluso si está guiando o instruyendo a sus hijos y estableciendo reglas, sus palabras siguen llenas de bondad. Ella es una mujer sabia y amable. Esa es la clase de mujer que yo quiero ser".
Te digo algo: esto no viene de manera natural, sino que viene sobrenaturalmente. Por el poder del Espíritu Santo controlándonos y llenándonos, llegaremos a ser mujeres con corazones sabios y amables, que hablan palabras sabias y amables.
¡Qué regalo podrías darle a tu familia! ¡Qué regalo le podrías dar a tu esposo, a tus hijos, a tu compañera de cuarto, o a tus compañeros de trabajo, o a los que van a la iglesia, tus vecinos tus amigos—un corazón sabio y bondadoso, del cual fluyan palabras sabias y amables!
Leslie: Nancy Leigh DeMoss nos ha estado mostrando cómo ofrecerles palabras amables, palabras de gracia a los que nos rodean.
Una de las mujeres del público ha estado aprendiendo mucho en este sentido, y vamos a escuchar su historia ahora. Aquí está María.
María: Hace apenas unas semanas, el Señor me desafió porque no se supone que yo deba ser la madre o la maestra de mi marido, pero debo ser su sierva y tengo que aprender de él. Me recordó que ya había dado a mi marido una madre y que ella es preciosa, una madre piadosa. También me recordó que Él también le había dado a mi marido un maestro, y que este es el Espíritu Santo. Para mí esto fue realmente una gran noticia. Después de haber estado casada 32 años, esto implicaría un gran cambio.
He compartido esto con Nancy. El día antes de que el Señor me trajera convicción sobre esto, mi marido se había comido un plato lleno de dulces viendo uno de los partidos de fin de temporada. Me preocupaba y me irritaba mucho con él, y le decía cosas maliciosas, como: "Deberías haberte echado la azucarera en la boca". "Se te van a pudrir los dientes." Aun una madre no debería corregir a sus hijos de esa forma.
Cuando el Señor me trajo convicción, le dije: "Sabes, yo estaba muy equivocada. Al. ¿Me perdonas? "Se volvió hacia mí con la boca abierta (mirándome sorprendido). Entonces le dije: "Por favor, sé paciente conmigo. Me ha llevado 49 años llegar hasta aquí, y soy de lento aprendizaje".
Puse una pequeña tarjeta en mi cuarto de baño, donde se cita el versículo que dice: "Alma mía, espera en silencio solamente en Dios, pues de Él viene mi esperanza" (Salmo 62:5). Junto con una nota: "María, por favor, deja de estrangular a Al y a tus hijos con tus expectativas."
Mi hija menor, que todavía está en casa a la edad de 21 años, ya ha dicho: "Mamá ¿has visto la diferencia en papá las últimas semanas?"
Ella sabía que yo estaba luchando con persistencia tratando de obedecer al Señor. Para animarme, me dijo: "Incluso las oraciones de papá han sido diferentes". Unos días más tarde, ella me dijo: "Mamá, ¿te fijaste cómo papá está sonriendo más?"
¡Dios es tan bueno, y todavía podemos aprender!
Nancy: María, ¿cuáles son algunas de las áreas prácticas en las que te sientes tentada a ser la maestra de tu marido?
María: Yo diría que en cosas como: "No debes ver ese programa de TV. No debe escuchar esa música. Debes parquearte allí. No debes conducir tan rápido. Debes cambiar de carril ahora. Realmente deberías hacer tu estudio Bíblico. Serian interminables. Ni siquiera han pasado 6 semanas, y estoy tan asombrada.
Nancy: Pero ¿Te ha pasado que has dejado de fastidiarlo o de ser su madre o su maestra y que él aun hace las cosas que tu desearías que él no hiciera? ¿Cómo manejas eso entonces?
María: Salgo fuera o me voy al cuarto de baño y oro. Pero toma solo un poco de tiempo para que el Señor me muestre que la diferencia en él es debida al cambio en mí. En segundo lugar, el Señor con frecuencia me ha mostrado que Él le habla a aquellos que están bajo autoridad antes de hablarle a aquellos en autoridad.
Lo que estaba haciendo a mi marido no estaba permitiendo que Dios fuese su maestro. Él es el líder, y esta es una posición designada por Dios. Yo solo la estuve usurpando todo el tiempo y desinflando su confianza.
Me sentí doblemente convicta. Pero cuando empecé a mostrarle respeto al no interrumpirlo, al no añadir a su historia cuando él habla, al no corregirlo frente a otras personas, el comenzó a sentirse validado y aceptado como líder. Él ha estado actuando como el líder que siempre he querido que sea. Él siempre ha sido el líder, pero yo estaba usurpando su lugar.
Nancy: Hace un rato, reté a una mujer que tiene un matrimonio difícil. La desafié a un compromiso de 30 días. Le dije: "Quiero pedirte que hagas dos cosas en los próximos 30 días. Una de ellas es negativa, la otra es positiva".
"En primer lugar, por los próximos 30 días, tienes que comprometerte a no decir una sola cosa negativa acerca de tu marido, no a él, y ciertamente no a nadie más a su alrededor. No hables con tu madre, ni con tus hijos, ni con tus amigos, ni una sola cosa negativa acerca de tu marido."
Deberías haber visto sus ojos. Había caído en el mal hábito, como muchas de ustedes que son esposas en nuestros hogares, de fastidiar a su esposo por las cosas que le molestaban de él.
No estoy diciendo que no hay cosas… es decir, probablemente habrá cosas que me molesten a mí o que te molesten a ti. No estoy diciendo que no había problemas, pero ella había sido insistente en estas cosas. Había llegado al lugar donde solo podía ver a su marido a través del lente del fracaso. Él no podía hacer nada que la complaciera.
Yo sabía lo suficiente sobre esta situación para conocer que el tenía problemas, pero ella también los tenía. También había cualidades en los dos que eran dignas de admirar. Pero ella las había perdido de vista, y tal vez también él las había perdido de vista pero no puedo hablar por él.
Así que le dije: "Por los próximos 30 días, no puedes decir nada negativo acerca de tu marido". Ella tragó en seco. Había llegado a un lugar donde ella realmente quería que Dios la cambiara. Si no hubiera llegado a ese lugar, no creo que hubiera recibido la sugerencia. Había llegado al lugar donde estaba dispuesta a deponer su propio plan o su agenda por llegar a ver un cambio en su marido. Ella estaba desesperada.
Y yo le dije: "Ahora, aquí está la otra parte del desafío de 30 días: Todos los días, durante los próximos 30 días, tienes que decir algo que aprecies sobre tu marido. Díselo a él, y díselo a alguien sobre él".
Fue incluso más que un desafío en algunos aspectos, ya que hacía bastante tiempo que ella no pensaba de esa manera. Le dije: "Todos los días, piensa en algo que aprecies de él. Si no puedes pensar en 30 cosas, piensa en una cosa y repítesela todos los días durante 30 días, verbalízasela a él. Dile lo que aprecias de él, y díselo también a otra persona".
Le dije a ella lo mismo que te digo a ti: No puedo prometerte nada acerca de lo que le sucederá a él dentro de los próximos 30 días, pero—le dije a ella—te prometo que vas a ser diferente en 30 días .
¿Por qué? Debido a que vas a ver a ese hombre a través de los ojos del amor, la clase de amor que nunca falla.
De acuerdo a la Palabra de Dios, tú puedes aprender a amar. Hay una fuente sobrenatural de amor que está dentro de ti si eres una hija de Dios y eso significa que hay esperanza —una esperanza tan grande y tan majestuosa como el amor de Dios mismo.
El amor dice: "¿Qué puedo dejar que Dios haga en mí que satisfaga las necesidades y ministre a la persona que Dios me ha llamado a amar, sea que reciba algo de ella a cambio o no? ¿Cómo puedo ser un dador en esta relación? ¿Cómo puedo ser una dadora en esa relación?"
"Yo no voy a señalar más con el dedo. No voy a sentarme aquí y esperar a que la otra persona cambie. Voy a dejar que Tú me cambies. Voy a dejar que Tú ames a través de mí, estoy dispuesta a ser mal entendida. Y estoy dispuesta a ser perjudicada".
¿No es de eso de lo que se trata el Calvario? Mira 1era de Pedro capítulo 2, el último párrafo. Jesús, el perfecto, sin pecado, el Hijo de Dios, no cometió pecado. Ni se halló engaño ni pecado en su boca. Cuando fue tratado injustamente, cuando fue atacado, cuando padecía, no amenazaba. Él no respondía con maldición; Él no tomó venganza. En cambio, Él sólo tomó nuestro pecado, Él tomó la agresión, Él tomó la vergüenza, Él tomó las falsas acusaciones.
El poder en ese pasaje está en que por sus heridas, que fueron inmerecidas, nosotros fuimos sanados (versículos 22-24, parafraseado).
Hay hombres representados en este salón que nunca sanarán espiritualmente a menos que haya una mujer que esté dispuesta a amar como Jesús. Eso significa que ella debe tener la voluntad de absorber, tomar y llevar los pecados de los demás — eso es el amor.
Tú no tienes que amar de esa manera. Puedes permanecer egoísta, puedes permanecer orgullosa y puedes permanecer miserable, o puedes escoger dejar salir el amor de Cristo a través de ti. Déjate llenar de Su Espíritu. Déjalo que te dé un amor sobrenatural por tu esposo.
"Bien", preguntas, "¿Cambiará él?" No puedo decirte eso, pero te voy a decir que, "Tú vas a cambiar".
Leslie: Nancy Leigh DeMoss les ha estado ofreciendo a las mujeres un reto para alentar a sus maridos todos los días durante 30 días. Nancy ha compartido este reto muchas veces, y oímos constantemente a mujeres que han visto resultados asombrosos. Mujeres como Julie.
Julie: Se necesitaría más tiempo de lo que yo quiero tomar ahora para dar cientos de ejemplos de cómo mis regaños nunca funcionaron. Siempre los hice con el pretexto de "compartir la verdad en amor".
Pero Dios a Su tiempo intervino. Trabajó en el corazón del padre de mis hijos. Creo que esto es lo más importante —cuando me hago a un lado y dejo que Dios obre en la vida de mi marido y como compañera lo animo, todo lo dejo en sus manos Dios. Si hay cualquier cambio que mi marido tenga que hacer, Dios lo hará. Dios cambiará mi corazón y me hará la mujer que mi marido necesita para que él pueda ser el líder de nuestra familia.
La oración y pasar tiempo constante en Su Palabra es la línea directa. Creo que eso fue lo que el reto me mostró, en última instancia.
Fue maravilloso hacer el reto. Se lo recomiendo a todas las mujeres, incluso si piensan que su matrimonio va de maravilla, refuércenlo aceptando este desafío.
Leslie: Puedes leer más acerca de este desafío obteniendo una copia de este material. Visita www.AvivaNuestrosCorazones.com y descarga una copia. Este recurso te proporcionará pasajes de las Escrituras cada día durante el desafío. Esto te ayudara a recordar el no decir nada negativo. Y te dará ideas sobre cómo puedes animar a tu marido.
"Tu maniquí." Una de nuestras oyentes escuchó frecuentemente esa frase mientras crecía, y eso la afectó durante años. Pero Dios la ha estado enseñando a transmitir palabras de paciencia y de bondad. Mañana vamos a escuchar su historia.
Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.
Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.
Voces adicionales:
- María, en la voz de Mercedes Julia de Caraballo.
- Julie, en la voz de Dámaris de Acosta.
*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la series de podcast.