Carmen Espaillat: Nancy DeMoss de Wolgemuth dice, “Los votos matrimoniales importan porque reflejan el compromiso de Dios con Su Pueblo”.
Nancy DeMoss Wolgemuth: Y porque Dios es un Dios que guarda su pacto, por eso es correcto reflejar ese corazón de Dios, guardando nuestro pacto en la relación matrimonial.
Carmen: Cada dos años, durante las conferencias Mujer Verdadera, las mujeres se unen para ratificar las verdades del Manifiesto de la Mujer Verdadera.
(voz en off) El matrimonio, como fue creado por Dios, es un pacto sagrado, vinculante y para toda la vida, entre un hombre y una mujer.
Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.
Nancy DeMoss de Wolgemuth estará enseñando sobre el Manifiesto de la Mujer Verdadera durante algunas semanas. Estamos en medio de la serie Afirmaciones del Manifiesto de la Mujer Verdadera. …
Carmen Espaillat: Nancy DeMoss de Wolgemuth dice, “Los votos matrimoniales importan porque reflejan el compromiso de Dios con Su Pueblo”.
Nancy DeMoss Wolgemuth: Y porque Dios es un Dios que guarda su pacto, por eso es correcto reflejar ese corazón de Dios, guardando nuestro pacto en la relación matrimonial.
Carmen: Cada dos años, durante las conferencias Mujer Verdadera, las mujeres se unen para ratificar las verdades del Manifiesto de la Mujer Verdadera.
(voz en off) El matrimonio, como fue creado por Dios, es un pacto sagrado, vinculante y para toda la vida, entre un hombre y una mujer.
Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.
Nancy DeMoss de Wolgemuth estará enseñando sobre el Manifiesto de la Mujer Verdadera durante algunas semanas. Estamos en medio de la serie Afirmaciones del Manifiesto de la Mujer Verdadera. Y no te pierdas los próximos programas.
Estaremos escuchando de una mujer muy fuerte que ha aprendido a abrazar la sumisión.
Y también escucharemos la historia de cómo el compromiso en un matrimonio fue severamente desafiado.
Mientras tanto sigamos escuchando de Nancy DeMoss de Wolgemuth. Aquí está ella.
Nancy: Hace algunas semanas estaba en una librería cristiana buscando una tarjeta para unos amigos que estaban celebrando su trigésimo aniversario de bodas. Después de leer una docena o más de tarjetas, decidí que me gustaría comenzar toda una línea completamente nueva de tarjetas de matrimonio y aniversario, porque no pude encontrar una que dijera lo que realmente pensaba apropiado para decir en una ocasión tan especial como el trigésimo aniversario de bodas. No es que estas tarjetas dijeran algo que fuera incorrecto. Era solamente lo que no decían.
Déjenme leer algunas de las cosas que he visto en tarjetas de aniversario.
“En la celebración de este día especial, se les desean las bendiciones más ricas de Dios, y toda la felicidad en su vida juntos.”
Otra: “Celebrándolos a ustedes. Que tengan un precioso aniversario.”
O… Y estas son tarjetas cristianas de aniversario… “Les enviamos felicitaciones en su día especial. Que su aniversario sea un tiempo especial para ustedes lleno de preciados momentos, y también de bendiciones celestiales.”
O, “Pensando en ustedes en esta ocasión especial y rogando que las bendiciones de Dios continúen siempre llenando sus vidas con abundancia de amor y de felicidad.”
Aquí está una tarjeta de matrimonio que sería muy representativa de muchas que he visto: “Bendiciones matrimoniales para ustedes. Que su futuro sea tan feliz como este día, tan maravilloso como su amor, tan grandioso como sus sueños.”
Ahora, después de haber visto muchas tarjetas de bodas y de aniversario, he llegado a la conclusión que en la mayoría de ellas, sean de una línea cristiana o de otra índole, el enfoque está en ti, el enfoque está en la felicidad. En muchos casos, aunque no tanto en líneas de tarjetas cristianas, el enfoque está en el romance, está en bendiciones para la pareja. Todo tiene que ver contigo.
Y diré que quiero que mis amigas cristianas experimenten felicidad y romance y bendiciones, en grandes cantidades, pero quiero que experimenten mucho más que sólo eso. Creo que la felicidad y el romance y las bendiciones para ti, son una meta muy pequeña, cuando se trata de matrimonio.
No puedo recordar la última vez que vi una tarjeta de matrimonio o de aniversario que dijera algo sobre como tener una misión o un propósito en el matrimonio que sea mayor que tú, que tu propio matrimonio. Me encantaría ver algunas tarjetas que expresen que esto es acerca de algo más que ustedes do que se trata de una dimensión mayo que hay un propósito mayor.
Ahora, no sé porqué te hayas casado, o cuáles eran tus esperanzas y tus expectativas ese día, o cuáles puedan ser hoy, años después, pero tengo noticias para ti –en caso de que todavía no lo hayas descubierto—y es que ese matrimonio no es primaria o principalmente acerca de ti. No es que no puedas disfrutar un matrimonio bendecido y feliz. Claro que puedes y creo que le agrada al Señor que así sea. Pero las mayores bendiciones del matrimonio vienen como consecuencia de buscar algo más.
Verás, Dios tenía previsto que el matrimonio mostrara de manera espléndida Su pacto de amor. Se supone que el matrimonio seria una película en Technicolor de Su Redención. Se supone que apuntara a las personas hacia Cristo. Se supone que debiera atraer a las personas como un imán hacia el evangelio, a conocer el amor de Dios, a ver el amor vivido entre dos personas imperfectas que tienen un gran Dios en el corazón en el centro de su matrimonio.
En los Evangelios, cuando le preguntaban a Jesús respecto al matrimonio y todos los asuntos acerca del divorcio –en ese entonces había muchas preguntas; y hoy en día hay muchas preguntas acerca de ese tema - El Señor con frecuencia les decía, “En el principio...” El les regresaba a ese primer matrimonio como se relataba en el Génesis, en el lugar de los comienzos. “En el principio, era de esta manera. Sí, ahora es de otra manera, pero no siempre fue así. Esto es lo que Dios determinó.” El llevaba a las personas a ese modelo original, al patrón original a la institución del matrimonio y al por qué Dios lo instituyó.
Hoy, llegamos a la primera declaración sobre el matrimonio en el Manifiesto de la Mujer Verdadera. Y sé que hay muchas mujeres casadas en nuestra audiencia, pero también hay muchas que no están casadas, así es que permítanme decir, si no estás casada, no te desconectes y te vayas diciendo, “ah bueno esto hoy no es para mí.”
Yo fui soltera por muchos años. Ahora soy una mujer casada, pero nosotras necesitamos entender, captar y abrazar el corazón de Dios para el matrimonio. Tenemos amigas casadas; tratamos con el matrimonio de otras personas; tenemos que hacer una contribución a los matrimonios, aún las personas solteras, en la selección de una tarjeta de aniversario y en cómo poder ayudar a una pareja a celebrar su trigésimo aniversario o su primer aniversario. Así que estoy contribuyendo a ayudarles a tener una imagen del matrimonio, bíblica y, redentora.
Así que esto se trata de reflejar al mundo la belleza y la maravilla de los caminos de Dios, no solo hablándolo, sino viviendo una perspectiva bíblica en el matrimonio.
Y así llegamos a la declaración en el Manifiesto de la Mujer verdadera que dice
El matrimonio, fue creado por Dios, es un pacto sagrado, vinculante y para toda la vida, entre un hombre y una mujer.
Casi todo en esta declaración es contra-cultural en el día de hoy, y tristemente, es también contra-cultural aún en algunas partes de la iglesia. “El matrimonio, como fue creado por Dios, es un pacto sagrado, vinculante y para toda la vida, entre un hombre y una mujer.”
Nos llegan muchos correos electrónicos de nuestras oyentes respecto al matrimonio, al divorcio, y segundas nupcias. Muchas de estas personas se encuentran en circunstancias en extremo difíciles y también dolorosas, y muchas están escuchando este programa en el día de hoy. La tensión al abordar este tipo de temas en un programa como este es: ¿Como ministras gracia y animas los corazones de las personas que están batallando en circunstancias genuinamente difíciles, mientras al mismo tiempo, fielmente las apuntas a la verdad, esto es, hacia aquello que las hará libres? Es toda una función para lograr el equilibrio. Es algo que tratamos de hacer con gracia y con misericordia, pero sin dejar de apuntar a las personas hacia la verdad.
Así es que en el contexto del Manifiesto de la Mujer Verdadera, sólo quiero darte un breve vistazo. No hay manera de que contestemos todas las preguntas que se relacionan con el matrimonio, el divorcio las segundas nupcias, o tratar con toda situación, pero quiero animarte a escuchar mi corazón y más que eso, a escuchar el corazón de Dios, y pedirle al Señor que te muestre cómo aplicar la verdad de la Palabra de Dios a tu situación o a la situación de alguien que conoces, que pudiera estar atravesando por algo así.
Así que comencemos con algo básico.
Primero, sabemos que el matrimonio fue la primera institución humana ordenada por Dios. El matrimonio no es una idea al azar. No es un concepto sin importancia. No es algo que algún gurú cultural, o un antropólogo haya inventado. No es solamente un fenómeno sociológico. Es la idea de Dios, y es fundamental para muchos otros aspectos de la historia redentora de Dios.
El matrimonio fue creado por Dios. No es una institución humana, y por lo tanto, no hay encuestas, ni políticos que puedan definir matrimonio; ellos no pueden tampoco redefinir el matrimonio.
- Dios es quien lo inventó.
- Él es quien lo diseñó.
- Él es quien determinó lo que es.
Hace unos años vi un titular en las noticias que decía, “Este año el frenesí de leyes y votos pro matrimonios gay ha revertido la tendencia (que antes había) hacia la prohibición. O sea que la mayoría de los estados en U.S.A. no permiten matrimonios del mismo sexo, pero ambas partes se están preparando para renovar la batalla, mayormente en las encuestas estatales.
Ahora, ese encabezado continuará siendo cierto, y es muy probable que llegue el tiempo cuando la mayoría de los estados permitirán matrimonios del mismo sexo. Le ruego a Dios que no, pero en estos momentos, esa es la dirección hacia donde nos dirigimos. Y sin embargo, realmente no importa lo que suceda en los centros estatales de votación, y de alguna manera, tampoco lo que suceda en la legislatura del estado, o en nuestras cortes judiciales, porque finalmente podemos pasar por encima de las leyes, tratando de redefinir el matrimonio; pero el matrimonio sigue siendo lo que Dios dijo que es.
Génesis 2:24 dice, “Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.”
Luego, en el Nuevo Testamento, Jesús cita ese mismo versículo de Génesis, y le añade: “…por consiguiente, ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe.”
(Marcos 10:7-9)
El matrimonio, es un pacto sagrado, entre un hombre y una mujer. Es sagrado. Es santo. Está separado. Antes, en las ceremonias de bodas, se acostumbraba mencionarlo como el sagrado matrimonio porque es, matrimonio santo. Está separado para Dios.
En las Escrituras notarán que existe una correlación entre el matrimonio humano y los temas espirituales. Cuando hay adulterio en el matrimonio, Dios usa eso como analogía de infidelidad, de idolatría espiritual.
La fidelidad en la relación del matrimonio es una imagen de fidelidad en nuestra relación con Dios y en su relación con nosotras. Infidelidad en la relación matrimonial es una imagen de un pacto que ha sido quebrantado que ha sido roto espiritualmente, de idolatría espiritual, de adulterio espiritual. Puedes ver que la idolatría y el adulterio van de la mano en las Escrituras, porque el matrimonio terrenal, o el rompimiento de los matrimonios terrenales muestran realidades espirituales.
No sólo es un pacto sagrado, no sólo es una alianza, un pacto vinculante y para toda la vida. El matrimonio es un pacto. Es la promesa de ser fieles hasta la muerte, independientemente de las circunstancias que se presenten.
Un pacto es algo muy diferente a un contrato legal o a un contrato de negocios.
En un contrato, cuando una parte falla en cumplir con sus obligaciones, el contrato puede romperse, y la otra parte queda libre de su compromiso.
Pero un pacto, que es una palabra que ves a lo largo de toda la Escritura… quisiera que tuviéramos el tiempo para rastrearlo. Es una palabra con tanto significado. Es la palabra que se encuentra en el mismo corazón de nuestra salvación, el pacto que Dios ha hecho con nosotras. Un pacto en el sentido bíblico trasciende los requisitos legales de un contrato. Un pacto no puede ser quebrantado independientemente si la otra parte cumple con sus obligaciones o no.
Como puedes ver, Dios es un Dios fiel, un Dios que guarda sus pactos. Él guarda Sus Promesas aún cuando somos infieles, Él permanece fiel. El matrimonio tiene la intención de ser la imagen del carácter del Dios que guarda su pacto, de la fidelidad de ese Dios, del amor de ese Dios. La palabra en hebreo, la palabra en el Antiguo Testamento, es la palabra Hesed –el amor de Dios fiel, que guarda Su Pacto.
Se supone que ese pacto matrimonial sea la imagen de ese plan de redención, del amor de Cristo por Su Esposa. Se supone que el matrimonio reflejara eso. Porque Dios es un Dios que guarda Su Pacto, por eso es correcto reflejar ese corazón de Dios, guardando nuestro pacto en la relación de matrimonio, porque Dios nunca rompe una promesa, porque Cristo nunca abandonará Su Iglesia, aún cuando ésta sea obstinada, espiritualmente adúltera, o pecadora. Es por eso que nunca es correcto romper el pacto matrimonial.
Ahora, sé que esto es radicalmente contra-cultura. Sé que eso va en contra a mucho de lo que se dice aún en los círculos cristianos al día de hoy. Eso se debe a que nos dejamos llevar tanto por la cultura. En nuestra cultura, un matrimonio dura mientras duran los sentimientos de atracción y permanece el deseo, mientras sean compatibles, mientras dos personas sean felices en el matrimonio, o hasta que uno haga algo que cruce la línea. Pero cuando rompemos ese pacto matrimonial por cualquiera de estas razones, o por cualquier otra razón, distorsionamos la imagen del amor redentor de Dios por Su Pueblo.
Verás, el matrimonio es sagrado, es vinculante es un pacto para toda la vida, es una alianza. Hay algo respecto al matrimonio que es vinculante, y supongo que no existe una persona casada que en algún punto no haya dicho un “ ¡Uy! Estoy atascada en esto . Y esto es para siempre.” De hecho, probablemente dentro de las siguientes horas o días después de haberse casado, muchas parejas, tienen estos pensamientos cruzándole por la mente: “¿En qué me acabo de meter?”
Pero hay un sentido en el cual Dios diseñó el matrimonio para ser como un tornillo , como un tornillo de unión, un contexto para santificar al hombre y a la mujer, para conformarlo a ambos a la imagen de Cristo. Ese es el contexto. Es uno del que no puedes escapar, muy distinto de cuando somos compañeros de cuarto en una universidad, o en otras situaciones en donde te puedes salir, puedes entrar, puedes salir, puedes mudarte y puede separarse uno de otro.
En el caso del matrimonio Dios determinó que fuera diferente, es una relación para toda la vida, donde Dios usa las frustraciones, los retos, las dificultades, las incompatibilidades, para humillar, para quebrantar, para esculpir, para moldear, para cincelar aquellas cosas en tu vida o en la de tu pareja que no son como Cristo y todo con un propósito final, el propósito sagrado de tu santificación eterna y también la gloria de Dios.
John Piper escribió un libro excelente titulado Pacto Matrimonial. Él dice en ese libro,
El matrimonio es más que amor mutuo… la intención del matrimonio es desplegar el amor de pacto entre Cristo y Su Pueblo… el Matrimonio copia el patrón en la relación de pacto de Cristo con Su Pueblo redimido, la iglesia. Y por tanto, la intención más alta, y el propósito máximo del matrimonio [fíjate bien] es desplegar la relación de pacto de Cristo y Su Iglesia. Para eso existe el matrimonio.
Si estás casada, para eso estás casada. Si esperas estarlo, ése debe ser tu sueño [desplegar al mundo la relación del pacto de Cristo con Su Iglesia].
Así es que mantenerse casada se trata de guardar un pacto; y el divorcio trata de romper ese pacto, y en el proceso le das al mundo una opinión equivocada de Dios.
Ahora, sé que las leyes de divorcio “seguro sin culpa” en este país y en otros países han complicado increíblemente toda esta situación, y sé que existen muchas historias, y escucharemos de nuestro público historias de cómo terminaron donde están ahora, Pero creo que necesitamos oír, o al menos regresar a estar de acuerdo con el ideal de Dios, el plan de Dios de que el matrimonio sea un pacto sagrado, vinculante, de por vida entre un hombre y una mujer.
Las Escrituras hablan de la naturaleza solemne, vinculante de un voto. En Eclesiastés capítulo 5 dice:
Cuando haces un voto a Dios, no tardes en cumplirlo, porque El no se deleita en los necios. El voto que haces, cúmplelo.
Es mejor que no hagas votos, a que hagas votos y no los cumplas.
No permitas que tu boca te haga pecar, y no digas delante del mensajero de Dios que fue un error.
“Ups, no debí haberme metido en esto.” Y luego escucha esto:
¿Por qué ha de enojarse Dios a causa de tu voz y destruir la obra de tus manos? (versículos 4-6)
Escuchen, amigas, romper un voto es algo muy serio delante de Dios, y no hay un voto más vinculante ni más serio en el ámbito humano que el voto matrimonial.
¿Sabías que cuando le haces un voto a Dios y luego lo rompes, Dios dice, “Estaré enojado a causa de tu voz, y destruiré la obra de tus manos”?
Es por eso, que en esta cultura, así lo creo, se ha esparcido el dolor la disfunción, el quebrantamiento porque ha habido tanto quebrantamiento del voto matrimonial.
Quizás ahora, esto sea algo de lo que hablas en tiempo pasado, y déjame decirte, si tú vas a la cruz, allí hay gracia; y perdón; hay esperanza; y hay un nuevo comienzo, pero tienes que ir a la cruz y reconocer delante del Señor. “Señor así no fue como tú determinaste que fuera.” Tienes que ponerte de acuerdo con Dios para poder encontrar esperanza y misericordia para seguir adelante.
Hace algunos años recibí un correo electrónico de una amiga que, diez años atrás, había pasado por un tiempo grave turbulencia en su matrimonio, como resultado de las decisiones pecaminosas de su esposo. Yo no la había visto por años; y su correo decía,
Durante ese tiempo en que pasábamos por aquello, recibí una carta tuya a la cual todavía me aferro aún diez años después. ¿Me permites citar algo de tu carta que ha probado ser real y verdadero, y que espero que compartas con otras?
Aquí está lo que había escrito diez años atrás, cuando ella estaba en medio de esa horrible situación:
“Parte del misterio del matrimonio es que ustedes son UNO, no sólo en sus gozos, ganancias, victorias, sino también en sus humillaciones, pérdidas y quebrantamiento. Parte de tu compromiso incondicional de por vida es incluso el callar los reproches. Las consecuencias de sus decisiones también te afectarán profundamente. Pero, en tu voluntad de compartir sus pérdidas, te conviertes en una ilustración viviente del corazón y el espíritu de JESÚS, permitiéndole que extienda GRACIA y sanidad a través de tu cuerpo lastimado. Tu llamado es uno alto y santo. Y al abrazarlo y llevarlo a cabo, experimentarás una mayor intimidad y unidad con el Salvador, de lo que la mayoría habrán conocido en este lado del cielo.” Mi amiga me dijo,
Casi he memorizado cada una de estas palabras conforme las leo una y otra vez, a lo largo de los años, y he compartido esta pieza de sabiduría con otras personas.
En última instancia, el matrimonio no se trata de sentimientos de romance y de los ojos llenos de estrellas. No se trata de una pasión intensa, o de encontrar tu alma gemela. Se trata de un deseo, de un compromiso para mostrarle al mundo cómo es Dios, que El es Fiel, es el Dios que dice “te he amado con amor eterno; No te dejaré ir; No te abandonaré.” Aunque nosotros somos infieles, Él permanece fiel.
Carmen: Los votos matrimoniales importan. Un matrimonio refleja el evangelio. Nancy DeMoss de Wolgemuth nos ha estado explicando esto en una serie llamada, Afirmaciones del Manifiesto de la Mujer Verdadera. Puedes encontrar los programas anteriores cuando visites AvivaNuestrosCorazones.com
Una escucha de Texas aprecia este tipo de enseñanzas. Ella nos escribió lo siguiente:
“Sólo quiero decir, Gracias por su programa de hoy. Las mujeres necesitan conocer la verdadera Palabra de Dios. Estamos tan empantanadas con las mujeres que creen que su lugar es sobre los hombres, liderando en las iglesias, y la Palabra de Dios no permite eso. Satanás ha hecho su trabajo manipulándonos para convencernos de ir contra la Palabra Verdadera. Escuché atentamente para ver si creías lo mismo que muchas otras mujeres creen, sin embargo te vi sostenerte como en tierra firme, solemnemente en la Palabra de nuestro Señor, sin comprometerla.”
Si aprecias oír la Palabra de Dios no adulterada, ¿considerarías ayudarnos a continuar en el aire en tu área? Este ministerio se sostiene de las ofrendas de nuestros oyentes. Ayúdanos a alcanzar a más mujeres hispanas orando por nuestro ministerio y apoyándolo económicamente, en la medida de tus posibilidades.
Puedes hacer tu donación directamente en nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com.
Nancy: Así es, Carmen. Y le estamos pidiendo al Señor que nos ayude a continuar extendiendo el mensaje en los corazones de las mujeres hispanas. Si vives en los EEUU y deseas aportar en esta misión de rescate de la mujer hispana, te invitamos a ser parte de nuestro ministerio. Estamos confiando en que el Señor proveerá lo que necesitamos para continuar. Acompáñanos a orar por esto!
Pídele al Señor que te indique cómo puedes ser parte en ayudar a llenar esta necesidad.
Muchas gracias por tus oraciones y por tu apoyo económico.
Carmen: Si vives en los EEUU o Canadá, puedes aportar llamando al 1-800-569-5959. Al llamar, específica que deseas donar para el avance del ministerio hispano.
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Esperamos que tengas un bendecido fin de semana en compañía de la comunidad de tu iglesia local.
Vuelve a Aviva Nuestros Corazones el lunes, y acompaña a Nancy mientras continúa esta serie sobre las Afirmaciones del Manifiesto de la Mujer Verdadera. ¡Te esperamos!
Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.
Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.
*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la series de podcast.