Carmen Espaillat: Nancy DeMoss de Wolgemuth explica por qué es tan importante asumir el rol bíblico de la mujer.
Nancy: No se trata de nosotras. No se trata de las mujeres. Se trata de Cristo, y la meta es exaltarlo y colocarlo en su lugar: El Señor de nuestros corazones, de nuestras iglesias y de este mundo.
Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.
Ayer Nancy nos dió un vistazo importante sobre un documento llamado El Manifiesto de la Mujer Verdadera. Para comenzar, aprendimos por qué necesitamos un manifiesto. Si te perdiste ese programa, puedes oírlo en avivanuestroscorazones.com. También allí podrás descargar una copia del manifiesto para que sigas esta serie con nosotras.
Bueno, ahora Nancy continuará describiendo este documento tan importante en la serie que hemos titulado: Fundamentos del Manifiesto …
Carmen Espaillat: Nancy DeMoss de Wolgemuth explica por qué es tan importante asumir el rol bíblico de la mujer.
Nancy: No se trata de nosotras. No se trata de las mujeres. Se trata de Cristo, y la meta es exaltarlo y colocarlo en su lugar: El Señor de nuestros corazones, de nuestras iglesias y de este mundo.
Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.
Ayer Nancy nos dió un vistazo importante sobre un documento llamado El Manifiesto de la Mujer Verdadera. Para comenzar, aprendimos por qué necesitamos un manifiesto. Si te perdiste ese programa, puedes oírlo en avivanuestroscorazones.com. También allí podrás descargar una copia del manifiesto para que sigas esta serie con nosotras.
Bueno, ahora Nancy continuará describiendo este documento tan importante en la serie que hemos titulado: Fundamentos del Manifiesto de la Mujer Verdadera.
Nancy: El Manifiesto de la Mujer Verdadera, del cual vamos a estar hablando en las próximas semanas, fue lanzado por primera vez en Octubre del año 2008, en la Conferencia Mujer Verdadera o True Woman en Chicago. Teníamos mujeres agitando sus pañuelos blancos. Teníamos banderas blancas en la conferencia como un símbolo de que estábamos rendidas al Señor, y aquí y ahora, incluso meses o años después, muchas de ustedes todavía muchas de ustedes llevan sus pañuelos—sólo como un símbolo del hecho de que queremos ser mujeres que dicen: "Sí, Señor".
Pues, desde esa primera conferencia y el lanzamiento del Manifiesto de la Mujer Verdadera, ha sido muy alentador el ver todas estas mujeres por todo el país y en otras partes del mundo, afirmando esta declaración y compartiéndola en sus iglesias y en otras iglesias locales, en grupos pequeños y en retiros.
Durante el transcurso de las próximas semanas y meses, nos vamos a tomar un tiempo para desglosar el Manifiesto de la Mujer Verdadera punto por punto. Y quiero alentarlas a que nos sigan. Pueden imprimirlo en AvivaNuestrosCorazones.com y así pueden seguirnos para desglosarlo punto por punto.
Quiero empezar con una breve declaración de apertura que encontraron. Si tienen el archivo impreso, está al inicio del Manifiesto. Es una descripción de lo que es el documento y la meta del Manifiesto de la Mujer Verdadera.
Dice que es una declaración de fe y consagración en oración, personal o colectiva.
Ahora, permítanme explicarles esto. Es una declaración. El mundo dice, "Puedes creer lo que sea que quieras creer como cristiana, siempre y cuando no se lo declares a otros". Pero nosotras estamos diciendo que éstas no son sólo creencias privadas. Estas son cosas que creemos tan fuertemente, que estamos dispuestas a hacer una declaración de estas cosas. No tenemos miedo de declarar lo que creemos.
Hoy en día hay necesidad de audacia. Estamos siendo tan arrinconadas como cristianas creyentes en la Biblia, y algunas cristianas nos estamos volviendo muy tímidas. Este es un llamado a decir, como mujeres cristianas, "Queremos que los demás sepan dónde estamos." Queremos declarar con gracia y sabiduría. No estamos tratando de provocar guerras, pero sí queremos declarar lo que creemos.
Es una declaración personal. Cada punto en el Manifiesto se pretende aplicar a nosotras individualmente. Es un llamado a cada una de nosotras a afirmar cada uno de estos puntos en nuestros propios corazones y a vivirlos en nuestras propias vidas.
Pero no es solo una declaración personal, es también una declaración colectiva. Esta es una oportunidad para nosotras unir brazos con otras mujeres que tenemos la misma mente y el mismo corazón, y que son parte de este movimiento de mujeres verdaderas que Dios está levantando en todo el país y alrededor del mundo. No es un movimiento en el que vamos a estar marchando en las calles o que vamos a poner adelante una legislación. Es un movimiento de mujeres que se mueve hacia adelante, si Dios quiere, de rodillas, y para lograr los propósitos del reino de Dios, no los nuestros, en este mundo.
Es una declaración, personal y colectiva, de fe. Esa es una declaración importante. El Manifiesto de la Mujer Verdadera afirma cosas que sostenemos como verdad objetiva. Eso está en contraste con el postmodernismo, donde cada uno tiene su propia verdad, y no hay tal cosa como la verdad absoluta en como nuestro mundo piensa hoy. La razón por la que hemos hecho esta declaración, es que lo que creemos es de vital importancia, y queremos ser claras sobre lo que creemos.
La razón por la que creemos que es tan vital es porque determina cómo vivimos. Toda persona, como dijimos en la última sesión, vive su vida basada en algún credo, y es por eso que queremos asegurarnos de que tenemos el credo correcto, las creencias correctas, para que nuestras vidas se fundamenten en la base firme de la verdad de la Palabra de Dios.
En este manifiesto, hemos tratado de apegarnos a creencias que son las creencias básicas. El Manifiesto se ocupa de asuntos en las que creo que la Escritura es clara y donde aquellos que están comprometidos con la autoridad pueden estar de acuerdo. Hemos tratado de mantenernos alejadas de cosas secundarias donde podríamos tener una base legítima para el desacuerdo.
Así que esta es una declaración personal y colectica de fe, pero es también una declaración de nuestra consagración en oración. Este documento no es sólo un ejercicio académico. Se requiere una respuesta. No es suficiente con sólo afirmar esto o dar asentimiento intelectual a eso. Tiene la intención de afectar la forma en que vivimos. Se requiere un compromiso personal, la consagración personal de nuestras vidas a estas verdades que decimos que creemos.
Así que el reto aquí no es solo leerlo, no solo estar de acuerdo con él intelectualmente, sino en oración actuar en base a él, y dejar que impacte tu vida, y dejar que cambie las vidas de otros a través de ti.
También al inicio del documento, tenemos una breve declaración sobre el propósito final o meta de esta declaración. ¿Por qué estamos tratando de llegar a miles de mujeres para que afirmen el Manifiesto de la mujer verdadera? Bueno, la declaración introductoria dice que esta es una declaración personal y colectiva de fe, con el propósito de que Cristo sea exaltado y la gloria y el poder redentor del amor de Dios, puedan ser manifestados a través de toda la tierra.
Que Cristo sea exaltado, ese es el objetivo, ese es el propósito. En última instancia, este credo, este Manifiesto, no se trata de nosotras. No se trata de las mujeres. Es acerca de Cristo, y la meta es exaltarlo a su legítimo lugar como Señor, en nuestros corazones, en nuestras iglesias, y en este mundo.
Como dice Colosenses 1, versículo 18:
Él es la cabeza del cuerpo, la iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia.
Dios lo exaltó. El objetivo de este manifiesto, el objetivo de este ministerio, y debe ser el objetivo de tu vida, es que Cristo sea exaltado.
Así que el objetivo de este Manifiesto es que Cristo sea exaltado, y que la gloria y el poder redentor del amor de Dios puedan ser manifestados a través de toda la tierra. Queremos que la gente vea la gloria de Dios. Queremos que vean el poder del amor redentor de Cristo. Queremos que ellos conozcan el Evangelio y sean atraídos a Cristo.
Tenemos que mostrar este Evangelio. No se supone que vivamos en este pequeño rinconcito santo, sólo manteniendo esto entre nosotras mismas. Hemos sido bendecidas con el Evangelio. Hemos sido bendecidas con Cristo y su gloria y su amor redentor, para que podamos ser una bendición para los demás, para que la gloria y el poder del amor redentor de Dios puedan ser desplegados, entendidos, sentidos y experimentados, a través de todo el mundo.
Y como hemos dicho, este Manifiesto de la Mujer verdadera fue publicado por primera vez en octubre del año 2008 en Chicago, y tuvimos una ceremonia oficial en la sesión de clausura de la conferencia. Algunas de ustedes estaban ahí, y si fue así, es probable que nunca olvides ese momento, cuando leímos y afirmamos el Manifiesto de la Mujer Verdadera. Y así lo haremos de nuevo durante nuestra próxima conferencia True Woman en Septiembre y también en la de México, en Marzo del año entrante.
Y vuelvo a pensar en esa primera ceremonia en Chicago en 2008, y lo conmovedora que fue. Y a medida que comenzamos en esta serie, que vamos a caminar a través del Manifiesto, quiero compartir una porción de esa ceremonia contigo.
Subimos a la plataforma, casi veinte mujeres, algunas de ellas eran mujeres que habían sido de las charlistas en la conferencia, y las demás eran organizadoras o del equipo administrativo de la conferencia, y una tras otra leyó en voz alta, a través de estas declaraciones de fe y estas afirmaciones que contiene el Manifiesto. Y luego 6,000 mujeres se unieron en afirmar esas 15 "vamos a" declaraciones, diciendo en respuesta a cada una: "Sí, Señor".
Fue un momento especial, fue un momento sagrado, pero ahora me gustaría compartir contigo, lo que sucedió en Febrero del año 2015, en Santo Domingo, República Dominicana, en la primera conferencia Mujer Verdadera para América Latica y te invitamos a unirte y en la medida que lo escuchas, no sólo a ser una espectadora. No te limites a escuchar con tus oídos, escucha con tu corazón, y súmate a estas mujeres que estaban allí ese día al decir en su corazón: "Sí, Señor, yo quiero ser una Mujer Verdadera."
Mayra Beltran de Ortiz: Creemos que Dios es el Señor soberano del universo y el Creador de la vida, y que todo lo creado, existe para su deleite y para traerle gloria.
Maggie de Michelén: Creemos que la creación de la humanidad como varón y hembra, fue una parte intencional y maravillosa del sabio plan de Dios, y que los hombres y las mujeres fueron creados para reflejar la imagen de Dios en formas complementarias pero distintas.
Carmen Espaillat de Morillo: Creemos que el pecado ha separado a todo ser humano de Dios y nos ha hecho incapaces de reflejar su imagen como fuimos creados para hacerlo. Nuestra única esperanza de restauración y salvación se encuentra en arrepentirnos de nuestros pecados y confiar en Cristo, quien vivió una vida sin pecado, murió en nuestro lugar, y fue resucitado de los muertos.
Betsy Torres de Gómez: Reconocemos que vivimos en una cultura que no reconoce el derecho de Dios para gobernar, ni acepta las Escrituras como la norma para la vida, y está sufriendo las consecuencias del abandono del diseño de Dios para los hombres y las mujeres.
Patricia de Saladín: Creemos que Jesucristo está redimiendo este mundo pecaminoso y haciendo todas las cosas nuevas, y sus seguidores don llamados a compartir Sus propósitos redentores en la medida que buscan, mediante su poder, transformar aquellos aspectos de la vida humana que han sido manchados y arruinados por el pecado.
Elba Ordeix de Reyes: Como mujeres cristianas, deseamos honrar a Dios viviendo vidas contra-cultura, que reflejan al mundo la belleza de Cristo y Su Evangelio.
Diana Cardona: Las Escrituras son el medio autorizado por Dios para instruirnos en Sus caminos, y revelan Su patrón para nuestra feminidad, carácter, prioridades, roles, responsabilidades y relaciones.
Laura Gonzalez de Chávez: Glorificamos a Dios y experimentamos Sus bendiciones cuando aceptamos y gozosamente abrazamos la creación de Su diseño, funciones y orden para nuestras vidas
Maggie de Michelén: Como pecadoras redimidas, no podemos vivir a plenitud, la belleza de nuestra feminidad bíblica separada de la obra santificadora del evangelio y el poder del Espíritu Santo que mora en nosotras.
Annamarie Sauter: Tanto el hombre como la mujer, fueron creados a imagen de Dios y son iguales en valor y dignidad, pero tienen roles y funciones distintos en el hogar y en la iglesia.
Mayra Beltrán de Ortiz: Estamos llamadas como mujeres a afirmar y alentar a los hombres, en su búsqueda de expresar su masculinidad piadosa y a honrar y apoyar el liderazgo masculino que Dios ha ordenado en el hogar y en la iglesia.
Ysabel Andrickson: El matrimonio como fue creado por Dios es un pacto sagrado, vinculante y para toda la vida entre un hombre y una mujer.
Betsy Torres: Cuando respondemos humildemente al liderazgo masculino en el hogar y en la iglesia, demostramos una noble sumisión a la autoridad que refleja la sumisión de Cristo a la autoridad de Dios, su Padre.
Carmen Espaillat: La insistencia egoísta sobre nuestros derechos personales es contrario al espíritu de Cristo, quien se humilló a sí mismo, tomó forma de siervo, y puso Su vida por nosotros.
Patricia de Saladín: La vida humana es preciosa para Dios y debe ser apreciada y protegida, desde el momento de la concepción hasta la muerte.
Elba Ordeix de Reyes: Los niños son una bendición de Dios. Y las mujeres fueron especialmente diseñadas para ser dadoras y sustentadoras de vida, ya sea a sus hijos biológicos o adoptivos, y a otros niños en su esfera de influencia.
Laura Gonzalez de Chavez: El plan de Dios para los géneros es más amplio que el matrimonio. Todas las mujeres, casadas o solteras, deben modelar la feminidad en sus variadas relaciones, exhibiendo una modestia distintiva, sensibilidad y gentileza de espíritu.
Diana Cardona de Figueroa : Las mujeres cristianas maduras tienen la responsabilidad de dejar un legado de fe, discipulando a las más jóvenes en la Palabra y los caminos de Dios y modelando a la siguiente generación, vidas de fructífera feminidad.
Maggie de Michelén: El sufrimiento es una realidad inevitable en un mundo caído. En ocasiones seremos llamadas a sufrir haciendo lo correcto, mirando la recompensa celestial antes que los deleites terrenales, por el bien del Evangelio y el avance del Reino de Cristo.
Nancy: Ahora, si puedes, quiero invitarte a que te pongas de pie conmigo. Y de nuevo, no te estoy pidiendo que digas algo que no está en tu corazón. De hecho, no quiero que digas algo que no está en tu corazón. La Escritura tiene mucho que decir acerca de honrar al Señor con nuestros labios, pero que nuestros corazones no estén ahí. Pero si está en tu corazón, mientras escuchas ahora estas declaraciones, que fueron leídas en Santo Domingo, quiero que acabes diciendo después de cada una: "Sí, Señor".
Y, ¡oh, Señor, de pie como un grupo de mujeres que hemos sido redimidas por la gracia y el amor y la sangre de Jesucristo. Diste Tu vida por nosotras, y ahora nos llamas, quizás de una manera fresca, a estar dispuestas a dar nuestras vidas por Ti.
Y, oh Señor, ¿nos darías la gracia, el coraje, la fe?, y quiero confesar, porque algunas de estas mujeres probablemente piensan que soy valiente y audaz, y no lo soy. Yo soy cobarde. Muchas veces, no me gusta estar en la batalla, pero, oh Señor, estamos firmes, y nos limitamos a decir, "fortalécenos", y por Tu gracia, vamos a decir: "Sí, Señor". Por el amor de Jesucristo, y por el bien y el avance de Su Reino, amén.
Nancy: Vamos a leer las declaraciones siguientes, y cuando ustedes la creen y las afirman para ustedes, luego que yo termine una, ustedes levantan su pañuelito y decimos todas en voz alta: Sí, Señor.
También, quiero invitar a aquellas que están unidas a nosotros, a través del internet, pueden hacer esto ahora juntas en sus casas, ya sea que esté sola o acompañada, pueden junto con nosotras, aceptar la declaración, si esto es lo que ustedes creen, porque nosotros no queremos que nadie que no crea esto, lo haga simplemente porque estamos toda la multitud haciéndolo.
Quiero que se pongan de pie, voy a comenzar a leer estas declaraciones y cada una que yo termine, quiero que la afirmemos diciendo: Sí Señor y ondeando su pañuelito blanco de rendición.
Creyendo en lo anteriormente expuesto, declaramos nuestra intención y deseo de convertirnos en "Mujeres Verdaderas" de Dios. Nos consagramos a cumplir su llamado y propósito para nuestras vidas. Mediante Su gracia y en humilde dependencia de Su poder, nosotras:
- Buscaremos amar a Dios, nuestro Señor, con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas y decimos: (Damas responden: “Sí, Señor”).
- Gozosamente le cederemos el control de nuestras vidas a Cristo como Señor. Diremos "Sí, Señor" a la Palabra y a la voluntad de Dios. (Damas responden: "Sí, Señor".)
- Seremos mujeres de la Palabra, buscando crecer en nuestro conocimiento de las Escrituras y vivir de acuerdo a la sana doctrina en cada área de nuestras vidas. (Damas responden: "Sí, Señor".)
- Cultivaremos nuestra comunión e intimidad con Dios, a través de la oración, en alabanza, acción de gracias, confesión, intercesión y súplica. (Damas responden: "Sí, Señor".)
- Aceptaremos y expresaremos nuestro diseño y llamado, únicos, como mujeres con humildad, gratitud, fe y gozo. (Damas responden: "Sí, Señor".)
- Buscaremos glorificar a Dios cultivando virtudes como pureza, modestia, sumisión, mansedumbre y amor. (Damas responden: "Sí, Señor".)
- Mostraremos el respeto debido, a hombres y mujeres, creados a imagen de Dios, considerando a los demás como superiores a nosotras mismas, buscando edificarlos, poniendo de lado la amargura, el odio y las malas palabras. (Damas responden: "Sí, Señor".)
- Estaremos comprometidas fielmente en nuestra iglesia local, sometiéndonos a nuestros líderes espirituales, creciendo en el contexto de la comunidad de fe, usando los dones que Dios nos ha dado para servir a otros, edificando el Cuerpo de Cristo, y cumpliendo con Sus propósitos redentores en el mundo. (Damas responden: "Sí, Señor".)
- Buscaremos establecer hogares que manifiesten el amor, la gracia, la belleza, y el orden de Dios, que provean un clima favorable a la vida y que brinden hospitalidad cristiana a aquellos fuera de las paredes de nuestro hogar. (Damas responden: "Sí, Señor".)
- Honraremos la santidad, pureza y permanencia del pacto matrimonial, ya sea el nuestro o el de otros. (Damas responden: "Sí, Señor".)
- Recibiremos los hijos como una bendición de Dios, buscando entrenarlos para que amen y sigan a Jesucristo y para que consagren sus vidas a Su Evangelio y a Su Reino. (Damas responden: "Sí, Señor".)
- Modelaremos el mandato de Tito 2-como mujeres mayores, modelando piedad y entrenando a las más jóvenes para que agraden a Dios en todos los aspectos; como mujeres jóvenes, recibiendo la instrucción con mansedumbre y humildad, aspirando llegar a ser mujeres de Dios, maduras, quienes a su vez entrenaran a la siguiente generación. (Damas responden: "Sí, Señor".)
- Reflejaremos el corazón de Dios hacia los pobres, enfermos, oprimidos, las viudas, los huérfanos y los que están en prisión- ministrándoles, a sus necesidades físicas y espirituales en el nombre de Cristo. (Damas responden: "Sí, Señor".)
- Buscaremos oportunidades para compartir el Evangelio de Cristo con los inconversos. (Damas responden: "Sí, Señor".)
- Oraremos por un movimiento de avivamiento y reforma entre el pueblo de Dios, que resulte en el avance del Reino y del Evangelio de Cristo entre todas las naciones. (Damas responden: "Sí, Señor".)
Y como abrazamos esto como mujeres verdaderas de Dios, ahora nosotras firmamos, ahí donde dice: firma, pero sobre todo, ponemos esa firma, ese sello en nuestros corazones (Damas responden: “Sí Señor”).
Carmen Espaillat: Una de las cosas más importantes de ese evento, fue este Manifiesto de la Mujer Verdadera. Hemos estado escuchando algunas porciones del manifiesto en el día de hoy.
El programa es parte de una serie titulada, Fundamentos del Manifiesto de Mujer Verdadera. Es una de varias series que tendremos este año basadas en el Manifiesto. Este documento se introdujo originalmente en la conferencia True Woman 2008, celebrada en Chicago.
No creo que las mujeres que se congregaron allí, imaginaron las repercusiones que tendría esta conferencia. Dios ha usado este evento histórico para avivar los corazones de las mujeres y ha comenzado un movimiento que ha llegado a muchos rincones del mundo.
Y Nancy, estamos creyendo que Dios hará grandes cosas entre nosotros de nuevo, en Septiembre, durante la conferencia True Woman ¡Clama! Para más información sobre esta conferencia, tal como fecha y lugar, cómo registrarte, por favor visita AvivaNuestrosCorazones.com
Nancy: La conferencia será en Septiembre en Indianapolis. Ya puedes imaginarte todo lo que implica organizar esta conferencia en Indianapolis en Septiembre, y luego la de Querétaro, México, tan solo unos meses después, en Marzo del 2017.
Hemos tomado la decisión de llevar a cabo estas conferencias siguiendo la guía de Dios y estamos confiadas que Él nos guió a planear estos eventos y confiamos en que Él proveerá lo que necesitamos.
Para la conferencia Mujer Verdadera 17, en Quéretaro, México, el tema será “En busca de Dios”. Estamos anticipando una asistencia de 5,000 mujeres que se desplazarán desde diversos puntos de México y de otros países de América Latina y del mundo. Hemos querido mantener los costos asequibles y esperamos que Dios provea de maneras asombrosas.
¿Por qué no te unes a nosotras y a lo que Dios está haciendo en el mundo y en los corazones de las mujeres a través de este ministerio? Tu donación para Aviva Nuestros Corazones puede tener un gran impacto en lugares recónditos donde aún el mensaje no ha llegado. Ayúdanos a discipular a más mujeres a través de programas, recursos, libros y conferencias. ¡Únete al movimiento!
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Mañana contestaremos esta pregunta: ¿Cuál es la cosa más importante acerca de ti? La respuesta podría sorprenderte. Por favor, regresa mañana aquí, a Aviva Nuestros Corazones.
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