Carmen Espaillat: Si tomas las palabras de Jesús en su sentido literal, la palabra "Amén" debe tener un significado. Con nosotras Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.
Nancy Leigh DeMoss: Él nos advirtió acerca de las vanas repeticiones-el tan solo repetir palabras en nuestras oraciones sin pensar en ellas, cosas que son hábitos de memoria. Así que espero que después de la sesión de hoy nunca más dirás- Amén (ahmen), Amén (aymen) o de la manera que tú lo digas- que jamás lo vuelvas a decir de manera descuidada o sin pensar.
Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.
Amén. Palabra graciosa para empezar un programa de radio, ¿Verdad? ¿Y por qué? ¿Sabes al menos lo que significa "Amén"? Lo sabrás después de escuchar este programa.
Por varias semanas hemos estado escuchando …
Carmen Espaillat: Si tomas las palabras de Jesús en su sentido literal, la palabra "Amén" debe tener un significado. Con nosotras Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.
Nancy Leigh DeMoss: Él nos advirtió acerca de las vanas repeticiones-el tan solo repetir palabras en nuestras oraciones sin pensar en ellas, cosas que son hábitos de memoria. Así que espero que después de la sesión de hoy nunca más dirás- Amén (ahmen), Amén (aymen) o de la manera que tú lo digas- que jamás lo vuelvas a decir de manera descuidada o sin pensar.
Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.
Amén. Palabra graciosa para empezar un programa de radio, ¿Verdad? ¿Y por qué? ¿Sabes al menos lo que significa "Amén"? Lo sabrás después de escuchar este programa.
Por varias semanas hemos estado escuchando una serie sobre el Padre Nuestro. Nancy está a punto de terminarla con una explicación de la palabra que la mayoría de nosotros usa para referirnos a, "Todo está hecho".
Nancy: Bueno, no sé qué pensarán ustedes, pero en mi corazón este ha sido un viaje maravilloso a través de el Padre Nuestro, no solo para enseñarme cómo orar. Aunque ha impactado toda mi vida de oración; y está impactando mi vida de oración. También está impactando la forma en que vivo, la manera en que pienso sobre mis circunstancias, la manera en que pienso acerca de mi vida y me está dando la perspectiva de Dios sobre todas estas cosas.
Cuando decimos: "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea Tu Nombre. Venga a nosotros Tu reino. Hágase Tu voluntad aquí en la tierra como en el cielo".
Y entonces pasamos a nuestras peticiones: "Danos hoy nuestro pan de cada día," se refiere a nuestras necesidades presentes, a nuestra provisión.
"Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores". Esta es una petición por perdón, perdón por nuestras ofensas pasadas.
Y luego Señor, al mirar hacia el futuro, necesitamos de Tu protección. "Y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal".
Y finalmente llegamos al epílogo a la doxología, la bendición que hemos estado viendo durante estos últimos días. "Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre jamás". Y entonces al terminar ¿cuál es esa palabra final? "Amén". (Mateo 6:9-13).
Ahora bien, podríamos sentirnos tentadas a saltar esa palabra. Pero quiero animarlas a que cuando lean las Escrituras, no pasen por alto ninguna palabra; deben entender que cada palabra es importante.
He escuchado al pueblo de Dios orar en diferentes idiomas, ninguno de los cuales entiendo. Pero hay una palabra que siempre vas a reconocer cuando la escuches en cualquier idioma en cualquier parte del mundo.
La pueden decir con un acento diferente o con una pronunciación ligeramente distinta, pero sin duda reconocerás la palabra Amén. En algunos países dicen Amén (ah-mean). Pero sabes lo que están diciendo.
Sé que algunas personas usan esta palabra como un hábito, sin pensar en ella. Al principio de este estudio dijimos que Jesús nos hizo una advertencia antes de darnos el modelo de oración usado por Él. Él nos advirtió acerca de las vanas repeticiones, el tan solo decir cosas o palabras en nuestras oraciones que son repeticiones de memoria, sin pensar en lo que estamos diciendo. Así que espero que después de la sesión de hoy nunca más digan Amén (ah-men), Amén (aymen), Amén (ah-mean)-como sea que lo digas; que nunca lo digas sin cuidado y sin pensarlo.
Amén es mucho más que una palabra que decimos al final de una oración. La palabra aparece en la Biblia noventa y nueve veces. Es una transliteraciónon de una palabra hebrea que significa firmeza o verdad. Se refiere a algo que es fiable, algo que es seguro, algo verdadero, algo que es permanente. Es algo absolutamente certero.
En nuestras Biblias a menudo se traduce como Amén. Pero algunas veces en español se traduce como "En verdad" en particular si tienes la versión Reina Valera del 1960. Cuando veas la palabra "en verdad", es realmente una traducción de la palabra hebrea Amén.
Jesús la utilizaba frecuentemente para enfatizar la veracidad y fiabilidad de lo que estaba a punto de decir. Así que a menudo empezaba Sus enseñanzas diciendo: "De cierto, de cierto, os digo," o "En verdad, en verdad os digo."
Si leyeran eso en el idioma original diría, "Amén, Amén, os digo". Esto es verdad. Lo que estoy a punto de decirles es fiable. Es absolutamente cierto.
Ahora bien, todo lo que diga Jesús es verdadero, es fiable. Todo es fidedigno. Todo es cierto. Pero con frecuencia Él usaba la frase, "Amén, Amén." Para enfatizar algo que estaba a punto de decir. Como diciendo "Escuchen esto cuidadosamente. Tomen nota; es verdadero".
¿Sabías también que Amén es uno de los nombres de Dios? Es apropiado que este sea Su nombre, porque describe Su carácter. En Isaías capítulo 65 se le llama "el Dios de verdad." Este nombre se usa dos veces en Isaías capítulo 65 en el versículo 16. Si se traduce del hebreo, es "el Dios de Verdad pero en hebreo es el Dios de Amén".
Significa que:
-
Él es fiel.
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Él no puede mentir.
-
Él es el Dios de verdad.
En Deuteronomio capítulo 7 versículo 9 se le llama "el Dios fiel, que guarda Su pacto" Y si vamos al hebreo, sería "el Dios Amén". Él es fiel. Sus promesas son ciertas y verdaderas.
En Apocalipsis capítulo 3 versículo 14 Jesús se llama a Si mismo "El Amén, el Testigo fiel y verdadero". Así es como Él se describe a Sí mismo. Él es el Amén de Dios.
Usualmente cuando leemos la palabra Amén en las Escrituras, no la encontramos como Jesús la usó muchas veces, al principio de las oraciones. La encontramos más a menudo al final de las oraciones, o al final de un párrafo o al final de un pensamiento.
Usualmente es la última palabra de una declaración solemne. A menudo es también la respuesta de la congregación para expresar acuerdo o afirmación de lo que se acaba de decir.
Cuando vamos a Deuteronomio capítulo 27, nos encontramos con este largo pasaje que es una especie de catecismo de maldiciones que Dios le dijo a Moisés que le enseñara al pueblo. Son las leyes de Dios.
Dice, "Maldito el hombre que hace esto." Y luego el pueblo decía, "Amén." "Maldito el pueblo que hace tal cosa." En otras palabras, habrá consecuencias; habrá un castigo si violas esta ley. Luego el pueblo decía, "Amén".
El versículo 19 de Deuteronomio 27 dice:
"Maldito el que pervierta el derecho del forastero, del huérfano y de la viuda." Y todo el pueblo dirá: "Amén." Si te aprovechas de una persona pobre, oprimida o indigente, te meterás en problemas. "Y todo el pueblo dirá 'Amén'".
¿Qué estaban ellos diciendo? Al decir Amén, ellos decían "Estamos de acuerdo con lo que se ha dicho. Lo afirmamos, y estamos dispuestos a someternos a la penalidad que es consecuencia de quebrantar la ley de Dios. Esta era una afirmación muy seria. "Amén, tomamos esto muy en serio".
En Israel, cuando se decía una oración o profecía, o la ley de Dios era leída, a menudo el pueblo decía "Amén." (Neh 5:13; 8:6). Leemos acerca de esto en Nehemías capítulo 5 y capítulo 8, los cuáles describen unos servicios de adoración en donde Nehemías, Esdras o uno de los sacerdotes oraba, leían las Escrituras o se ponían de pie para bendecir al Señor delante del pueblo y luego todo el pueblo decía Amén.
Ahora vamos a ver otro uso de la palabra Amén en las Escrituras. Cada vez que se encuentran con una doxología, con una bendición del Señor, a menudo también se encontrarán con la palabra Amén al final. Así que permítanme leerles algunas de ellas que se encuentran en el Nuevo Testamento.
Al único y sabio Dios, por medio de Jesucristo, sea la gloria para siempre. Amén. (Ro. 16:27)
(Filipenses 4:20), A nuestro Dios y Padre sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Libro de Judas el versículo 25, al único Dios nuestro Salvador, por medio de Jesucristo nuestro Señor, sea gloria, majestad, dominio y autoridad, antes de todo tiempo, y ahora y por todos los siglos". Y ¿Qué encontramos al final? "Amén".
En los Salmos podemos encontrar un sinnúmero de veces que cuando se da una bendición al final, esta bendición termina con la palabra Amén. Vamos a leer unos cuantos.
El Salmos 72 versículo 19. "Bendito sea su glorioso nombre para siempre, sea llena de su gloria toda la tierra. Amén y amén. El Amén doble significa, "Es cierto, así sea. Lo afirmamos".
Salmo 106 versículo 48
"Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
desde la eternidad y hasta la eternidad.
Y todo el pueblo diga: Amén.
¡Aleluya! Que todo el pueblo diga "Amén".
El apóstol Pablo usa la palabra "Amén" siete veces en su carta a los Romanos al final de las doxologías o de las bendiciones. Pueden buscarlas. De hecho ¿Sabían ustedes que la última palabra de la Biblia es Amén? Déjenme leerles los dos últimos versículos de Apocalipsis capítulo 22.
El que testifica de estas cosas dice: ¡Sí, vengo pronto. Amén. Y las iglesias dicen: Ven, Señor Jesús!
Luego leemos en el último versículo el versículo 21: La gracia del Señor Jesús sea con todos. Y la palabra final es: Amén. (Apocalipsis 22:20-21).
Al principio de la iglesia cuando ellos se reunían para adorar todos juntos, según 1era a los Corintios el capítulo 14 el versículo 16, sabemos que era una práctica de los creyentes primitivos decir Amén de manera audible. Al finalizar las oraciones o las acciones de gracias ellos lo verbalizaban.
Era la congregación asintiendo, poniéndose de acuerdo y afirmando lo que se había orado, como lo hemos visto a través del Antiguo y del Nuevo Testamento. Y creo que esto era un recordatorio de que cuando asistimos a la iglesia o cuando estamos con el pueblo de Dios, hablando sobre los asuntos de Dios orando con el pueblo de Dios, somos participantes, estamos participando.
Cuando vas a la iglesia tú participas en el servicio, en el culto . Este servicio es un medio de la gracia de Dios en tu vida. La intención de Dios es que seas un participante no un espectadora, de que tomes lo que se te está dando y que le respondas al Señor.
No se supone que tan solo estemos viendo a las personas en el púlpito o en las plataformas en los servicios de la iglesia. Estamos supuestas a involucrarnos mentalmente, espiritualmente y emocionalmente, en lo que se dice.
Es triste decir, que en muchos casos, eso no es la verdad. Yo sé lo que es sentarse en un culto de la iglesia y que mi mente esté en otro lugar. Pero Dios quiere que estemos involucradas cuando escuchamos la Palabra y cuando oramos.
Cuando alguien está orando en el púlpito, o cuando en tu grupo pequeño alguien está orando, Él desea que estemos orando en nuestros corazones. Ese no es el tiempo para que estemos pensando acerca de lo que vamos a orar cuando sea nuestro turno, aunque debo confesarles que me ha pasado a mi muchas veces.
Ese es el tiempo para que estemos afirmando, siguiendo en oración a quien está orando. En ese sentido, los servicios de la iglesia, los grupos de oración, los grupos pequeños se convierten en diálogos, una conversación con el pueblo de Dios y con Dios mismo. Por eso es que decimos Amén.
No tan solo somos individuos privados, individuos aislados sentados en nuestros cultos en la iglesia. Estamos supuestas a responder activamente, involucradas con aquellos que están orando y que están predicando e involucradas con los demás que están a nuestro alrededor. De lo contrario, puedes sentarte sola en tu casa y escuchar el sermón o escuchar la radio, o discos compactos o descargar algo en tu computadora.
No tiene nada de malo el hacer estas cosas. Pero hay algo sagrado cuando el pueblo de Dios está reunido, la comunión de los santos-eso es la unidad de los santos reunidos en adoración, respondiendo a la Palabra predicada, y ofreciendo oración a Dios.
Ahora sé que cuando hablo de decir amén (ay-men) en la iglesia- o Amén (ah-men), si así es que lo dicen en tu iglesia- algunos no se sienten cómodos con eso. Y algunas iglesias probablemente no se sienten cómodas con eso.
Algunos prefieren que su experiencia en la iglesia sea más callada, tener más dignidad en la adoración, y quizás no están acostumbrados a tales expresiones como "Amén" o "Bendito sea el Señor", o "estoy de acuerdo", o "así sea."
Creo que algunas de nuestras iglesias probablemente podrían beneficiarse de una mayor dosis de reverencia… Un sentido de asombro de que cuando venimos a la iglesia no tan solo estamos parloteando acerca de todo, pero realmente estamos en reverencia y asombro ante el Señor.
Cuando levantamos la voz para decir algo como Amén para afirmar lo que se está diciendo, el punto no es hacer una escena. No es llamar la atención hacia nosotras mismas o hacer un despliegue de," Soy una persona muy espiritual porque estoy diciendo "¡Amén predicador!"
No es a eso a lo que nos referimos. No debemos estar en desorden o fuera de orden. Si hacerlo estaría fuera de lugar en la iglesia a la que perteneces, entonces es mejor que no seas tan expresiva.
Pero si pienso que no nos vendría mal tener ...Me atrevo a usar la frase "algarabía santa" …… En algunos de nuestros servicios. Si lo hacemos en eventos deportivos, no vemos mal el expresarnos efusivamente o el hacer alboroto. Pero entonces cuando venimos a la iglesia, permanecemos inmóviles y sin expresión. Si es tan solo por reverencia está bien. Pero a veces pienso que es porque no estamos involucradas.
Dios quiere que estemos involucradas, Dios quiere que participemos. Cuando decimos "Amén", estamos diciendo que estamos de acuerdo sin reservas de que lo que se acaba de decir es verdad. O estamos afirmando y reafirmando con certeza que lo que se acaba de orar está de acuerdo con la voluntad de Dios y será escuchado por Él.
Es un acuerdo solemne. Amén: una palabra que no se debe decir a la ligera, pero que sí se debe expresar.
Cuando decimos Amén en la adoración corporativa o en el estudio de la Palabra, y en las oraciones del pueblo de Dios, realmente nos estamos uniendo a la adoración celestial. ¿Sabían que eso es lo que dicen en el cielo?
Vamos a buscar en nuestras Biblias Apocalipsis capítulo 5. Este pasaje está en medio de una escena de adoración celestial. Los ángeles y los seres vivientes y los ancianos están reunidos alrededor del trono de Dios-cientos de millones de ellos, millares de millares.
Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono y de los seres vivientes y de los ancianos; y el número de ellos era miríadas de miríadas, y millares de millares, que decían a gran voz:
El Cordero que fue inmolado digno es de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza.
Y a toda cosa creada que está en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir:
Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el dominio por los siglos de los siglos.
Y los cuatro seres vivientes decían: Amén. Y los ancianos se postraron y adoraron.(Apocalipsis 5:11-14).
Así que nos unimos a ese coro celestial. En cierto sentido, nuestra adoración aquí en la tierra es una especie de ensayo, una práctica de lo que vamos a estar haciendo en el cielo por toda la eternidad-contemplando a Aquél que está sentado en Su trono, ofreciendo doxologías, bendiciéndole a Él, alabanza, honor y gloria y diciendo Amén, Amén, Amén, Amén afirmando y estando de acuerdo.
A principio mencionamos un pequeño libro que Martin Lutero escribió sobre el Padre Nuestro. Él lo llamó "Una forma simple de orar". Esto es lo que él escribió sobre esa palabra final del Padre Nuestro:
Tomen en cuenta esto, que siempre deben decir el Amén con firmeza. Nunca duden que Dios en Su misericordia ciertamente les escuchará y les dirá "sí" a sus oraciones.
Nunca piensen que están postrados o parados solos; en vez de eso piensen que toda la cristiandad, todos los cristianos devotos, están de pie junto a ustedes, y tú estás parada en medio de ellos haciendo una petición en unidad, la cual Dios no puede tratar con desdén.
No terminen su oración sin haber pensado o dicho: "Pues bien, Dios ha escuchado mi oración, esto lo sé con certeza". Esto es lo que significa Amén.
Así que cuando decimos, "Tuyo es el Reino, el poder y la gloria, por siempre Señor. Amén. Lo que estamos diciendo es "sí" a todo el Padre Nuestro.
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Sí, oh Señor, deseo que Tu Nombre sea santificado. Quiero darle la reverencia a Tu Nombre y deseo que todos alrededor del mundo le hagan reverencia a Tu Nombre.
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Sí Señor, deseo que venga Tu Reino.
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Sí, deseo que sea hecha Tu voluntad sobre todas las cosas.
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Sí, Señor, afirmo que necesito pan. Necesito cosas prácticas, y creo que Tú las suplirás porque Tú eres el Creador.
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Sí, necesito el perdón diario y la gracia para perdonar a los demás así como Tú me has perdonado a través de Cristo Jesús.
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Oh, Dios, sí, Amén. Necesito Tu ayuda para vencer la tentación y al tentador.
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Además, oh Dios, cuando haya caído, si Amén, necesito ser libertada del maligno.
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Sí, Señor, reconozco que Tú eres el Señor soberano y el Rey del universo, que todo Reino, todo poder, y toda gloria Te pertenecen por siempre.
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Sí, Señor. Que así sea. Así será.
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Y todo el pueblo de Dios dice……..Amén.
Carmen: Qué manera tan apropiada de terminar esta serie sobre el Padre Nuestro. Decimos Amén, y seguimos diciendo Amén en nuestras vidas y en nuestros corazones.
Esta enseñanza de Nancy Leigh DeMoss termina con la serie El Padre Nuestro . Uno de los temas importantes en esta serie ha sido el perdón. Realmente puedes decir, "Perdona nuestras ofensas así como perdonamos a los que nos ofenden".
No hace mucho una mujer escribió a Aviva Nuestros Corazones. Ella estaba luchando con este asunto. Nancy comparte con nosotros su historia.
Nancy: Susan nos escribió para decirnos que hace algunos años, su hija le dio la noticia que ninguna madre desea escuchar. Su hija le confesó que había sido abusada sexualmente cuando era niña.
Obviamente, cuando Susan escuchó la noticia se puso furiosa. Nos dijo que se llenó de rabia contra el hombre que abuso de su hija. Pero ella sabía que esa rabia no era precisamente saludable.
Esta historia pudo haber terminado llena de amargura y de resentimiento, manteniendo a Susan bajo esclavitud. Pero Dios le dio un giro diferente a esta historia.
A través de Aviva Nuestros Corazones, Susan se dio cuenta que el llenarse de amargura ante esta situación podía destruir su vida. Por supuesto, que lo que ocurrió a su hija fue un pecado horrendo. Pero al estar en contacto con algunos de los recursos que proveemos en Aviva Nuestros Corazones, esta mujer se dio cuenta que había llegado al lugar del perdón, así como Dios la había perdonado a ella. Ella dijo:
Sabía que necesitaba perdonar al hombre que abusó sexualmente a mi hija. Me di cuenta que no podía perdonarlo por mí misma. Pero Dios me daría la gracia para perdonar.
Así que me arrodillé y extendí mis manos y oré. Me di cuenta que tenía dos opciones. Podía seguir aferrándome a mi ira, o podía escoger los caminos de Dios y recibir la gracia que necesitaba para perdonar. Le dije a Dios que estaba dispuesta a recibir esa gracia, y justo en ese momento encontré liberación.
Hay muchas mujeres como Susan. Mujeres que están atrapadas en una prisión por la falta de perdón. ¿Pero sabías que puedes ser parte de la historia de esas mujeres?
Lo que quiero decir es que: Dios está usando a Aviva Nuestros Corazones para ayudar a las mujeres a encontrar libertad de la falta de perdón y de la amargura. Es una de las cosas de las cuales hablamos mucho en nuestros programas.
Y al apoyar a Aviva Nuestros Corazones, al orar por nosotros o al apoyarnos financieramente, estás ayudando a expandir el mensaje de libertad en Cristo para las mujeres que lo necesitan desesperadamente.
Tu ofrenda para este ministerio puede hacer una gran diferencia.
Algunos amigos del ministerio conocen esta necesidades, y creen en lo que Dios esta haciendo a través de este ministerio y lo que hará en este próximo año que se avecina. ¿Deseas ser parte de la historia, de lo que Dios está haciendo a través de Aviva Nuestros Corazones? Haz tu donación según el Señor te dirija y forma parte de la historia que Dios está escribiendo en las vidas de miles de mujeres como Susan.
Si deseas hacer una donación, visita AvivaNuestrosCorazones.com. Y una vez que estés allí aprovecha para informarte de todo lo concerniente a la primera Conferencia de Mujer Verdadera que se llevará a cabo en el mes de febrero del 2015, en Santo Domingo, República Dominicana. ¡Es una conferencia que no debes perderte!
Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.
Toda la escritura es tomada de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.
2Martin Luther, from " A Simple Way to Pray" (1535) in "Martin Luther -Later Years and Legacy," Christian History, no. 39.
Música: Amen, Glad, Glad Collector's Series ℗ 1998 Provident Label Group LLC
*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la series de podcast.