Carmen Espaillat: ¿Menosprecia la Biblia a las mujeres? Aquí está Nancy DeMoss de Wolgemuth.
Nancy DeMoss de Wolgemuth: Las Escrituras dan gran honor, dignidad y valor a las mujeres. Nunca encontrarás a las Escrituras –contrario a lo que muchos dirían hoy- nunca encontraras a las Escrituras menospreciando o degradando a las mujeres –ni tampoco a los hombres, porque fueron creados por igual a imagen de Dios.
Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.
Muchas mujeres alrededor del mundo han firmado el Manifiesto de la Mujer Verdadera. Si no has descargado tu copia, visita AvivaNuestrosCorazones.com
Nancy está dedicando varias series este año a estudiar el Manifiesto de la Mujer Verdadera. Ella está enseñando a lo largo de cada punto, mostrándonos la importancia de estas ideas. Hoy ella aborda uno de los puntos más contracultura contenidos en …
Carmen Espaillat: ¿Menosprecia la Biblia a las mujeres? Aquí está Nancy DeMoss de Wolgemuth.
Nancy DeMoss de Wolgemuth: Las Escrituras dan gran honor, dignidad y valor a las mujeres. Nunca encontrarás a las Escrituras –contrario a lo que muchos dirían hoy- nunca encontraras a las Escrituras menospreciando o degradando a las mujeres –ni tampoco a los hombres, porque fueron creados por igual a imagen de Dios.
Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.
Muchas mujeres alrededor del mundo han firmado el Manifiesto de la Mujer Verdadera. Si no has descargado tu copia, visita AvivaNuestrosCorazones.com
Nancy está dedicando varias series este año a estudiar el Manifiesto de la Mujer Verdadera. Ella está enseñando a lo largo de cada punto, mostrándonos la importancia de estas ideas. Hoy ella aborda uno de los puntos más contracultura contenidos en este manifiesto.
Nancy: Algunas de ustedes pueden no saber que Aviva Nuestros Corazones tiene un número de sitios web y blogs, y espero que aprovechen la oportunidad de visitarlos. Tenemos tres blogs diferentes, el Blog de Mujer Verdadera; donde hay un espacio para comentarios en Aviva Nuestros Corazones. También tenemos el blog Joven Verdadera que se enfoca en las adolescentes y tenemos también una sección para líderes. Puedes ir a estos blogs, a estos sitios web, e interactuar con otras mujeres, más jóvenes y también mayores.
Ayer, me encontré a mí misma en el blog de Joven Verdadera, simplemente leyendo algunas de las cosas que estas jóvenes han escrito cuando interactúan unas con otras. Algunas de estas chicas tienen un corazón verdadero y un hambre por el Señor, y son muy honestas y están deseosas de ser enseñadas por Él. Y luego hay otras que pienso, “¿Dónde están sus madres?” Te puedes dar cuanta de cuanta confusión hay en la generación más joven, y esto es un reflejo de confusión en la generación anterior, acerca de lo que significa ser una mujer de Dios y como relacionarse con los hombres de una manera piadosa.
Había un comentario en particular que me llamo la atención cuando estaba viendo el blog de Joven Verdadera. Se titulaba, “Feminidad Feroz”. Solo déjame leerte algunos de los comentarios que algunas adolescentes publicaron o postearon en este blog, mientras ellas estaban lidiando con este llamado a la feminidad bíblica.
Una joven dijo:
Yo estoy asustada de no estar en control. Estoy asustada de tener un esposo que siempre necesita saber dónde voy, que estoy haciendo, o que pienso. Yo sé que hay un balance, pero no estoy muy segura de cual es.
Hay otra que dijo:
Yo no quiero ser solo tan solo una ayudante. Yo no quiero ser la sirvienta de algún tipo. ¡¡¡Yo soy humana, no soy un cachorro!!! Quiero que mi matrimonio sea una unión con igualdad, donde AMBOS (con letra mayúscula) tomamos las decisiones finales y donde AMBOS tenemos lados femenino y masculino. Quiero vivir una vida piadosa. Simplemente no entiendo porque no me puedo casar con alguien que sea mi igual, en lugar de alguien que va a dominar sobre mí.
Ahora, déjenme decirles, que yo no estoy respaldando estas declaraciones. Solo estoy diciendo que estos son algunos de los pensamientos con los que estas jóvenes están luchando.
Y aquí hay algunos otros:
Hola a todos. Realmente no estoy de acuerdo con todo esto. Quiero decir que, realmente no soy nada de todo esto. No soy una ayudante –créanme. A mí no me gusta ayudar, aunque debería. Yo simplemente NO PUEDO (todo letra mayúscula) cocinar. Detesto limpiar. Soy de carácter muy fuerte y tengo dificultad para someterme.
Y no quiero un esposo dominante –quiero una pareja con igualdad. Yo no quiero obedecer a un chico. Quiero decir, eso simplemente esta pasado de moda! En mis votos cuando me case, no voy a decir, “Yo siempre voy a obedecerte,” porque no lo voy a hacer!!!! (Y termina esa publicación con cuatro signos de exclamación).
Otra más:
No soy una verdadera chica femenina. Preferiría ver un juego de basquetbol de la NBA y luego ir de compras. ¡Preferiría jugar un juego de paintball que hornear un pastel! ¡Y NUNCA, NUNCA, JAMÁS he cambiado un solo pañal en mi vida! ¡Y soy realmente mala con los niños! ¡¡¡Créeme!!!
Cuando me cambio, nunca me arreglo a menos que tenga que hacerlo. Me gustaría mucho vestir siempre un par de jeans viejos y un T-shirt, en vez de un vestido bonito!!! Me encanta la escuela, así que por eso yo voy a la universidad el próximo año cuando me gradúe, y voy a conseguir un trabajo después de esto. Para ser honesta, yo ni siquiera creo que quiera tener niños (bueno, quizás adopte, pero no creo que quiera TENER (todo en letra mayúscula) alguno.
Otra más:
Yo simplemente no soy de la que sirve, se somete, cocina o limpia, el bebe, un tipo de ayuda, y por lo tanto simplemente no encajo en ese modelo de la forma como la feminidad esta supuesta a verse! Y entonces ¿Cómo estoy supuesta a ser taaaaaaan femenina cuando me case? ¿Tengo que cambiar quién soy? ¡Porque no voy a cambiar!
Ahora, como les he dicho, muchas letras mayúsculas y muchos signos de admiración, y qué desafío para nosotras las mujeres mayores, el ser parte de la vida de estas jóvenes, relacionarnos con ellas, tomarlas bajo nuestras alas, bajo nuestra protección. Porque hay jóvenes en tu grupo pequeño, hay universitarias en tu iglesia, hay esposas jóvenes y madres a tu alrededor que están pensando esas mismas cosas y que están confundidas con respecto a lo que significa ser una mujer de Dios.
¿Qué enseña la Palabra de Dios acerca de esto, y luego cómo luce, y cómo puedo vivir eso? Mientras estamos viendo el Manifiesto de Mujer Verdadera, llegamos hoy a una de las afirmaciones que está entre las más controversiales en nuestra cultura. Así que voy a exponer la afirmación, y luego le daremos un vistazo.
Dice, “Afirmamos que tanto el hombre como la mujer fueron creados a imagen de Dios,” bueno, hasta ahí, no hay ninguna controversia, y que son iguales en valor y dignidad, vamos bien, “pero,” aquí es donde viene el problema, “pero tienen roles y funciones distintos en el hogar y en la iglesia”.
Ahora, dentro de esa afirmación, hay muchísimo acerca de lo que podemos hablar. Yo he enseñado sobre ese tema y temas relacionados a este, varias veces antes aquí en Aviva Nuestros Corazones. Nosotras tenemos algunos programas y en particular algunas series como, “Una visión de la verdadera feminidad” y también el “Significado fundamental de la verdadera feminidad”. Así que quiero animarte a escuchar estos programas, si no la has escuchado antes.
Puedes leer las transcripciones en AvivaNuestrosCorazones.com. También puedes descargar los audios de los programas y hablo acerca de todo este tema con más detalle de lo que lo voy a hacer en el día de hoy.
En el día de hoy, voy a tratar, en una sola sesión, de darte un panorama general y conciso de este tema, de las similitudes y las diferencias entre los roles de hombres y mujeres tanto en el hogar como en la iglesia.
Ahora, nuestra afirmación del día de hoy empieza diciendo, “Tanto el hombre como la mujer fueron creados a la imagen de Dios y son iguales en valor y dignidad”. Es muy importante esta afirmación, porque hay muchos que dicen que las que creemos en la feminidad bíblica estamos diciendo cosas que en realidad no estamos diciendo. Así que tenemos que empezar afirmando igualdad –fuimos creados a imagen de Dios, iguales en valor y dignidad.
Y déjame tan solo leerte, lo que es un párrafo muy familiar de Génesis capítulo 1, pero es uno tan hermoso y uno en el que tenemos que meditar y deleitarnos.
Entonces dijo Dios, “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves de los cielos, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra”. Entonces Dios creó al hombre a su propia imagen, a la imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y Dios los bendijo. (Gen 1:26–28).
Varón y hembra, ambos creados a imagen de Dios.
- Ambos con igual valor y dignidad para Dios.
- Ambos con igual acceso a Dios.
- A ambos se le dio la responsabilidad de gobernar sobre la creación de Dios –como coherederos de la gracia de la vida-.
Las Escrituras le dan gran honor, valor y dignidad a las mujeres. Nunca encontraras en las Escrituras –contrario a lo que muchos dirían en el día de hoy -nunca encontrarás a las Escrituras menospreciando o degradando a las mujeres- pero a los hombres tampoco , porque ellos son creados por igual a imagen de Dios. Así que no hay lugar para despreciar un género u otro. No hay lugar bajo la autoridad de Dios, bajo la soberanía y la Palabra a de Dios, para denigrar a a las mujeres o a los hombres.
Jesús trató a las mujeres con respeto, con dignidad, con amabilidad. Él las incluyó en su ministerio, y en esa época, eso era radicalmente contra la cultura, que un rabino, un hombre respetable, tratara a las mujeres con amabilidad, con valor y con dignidad.
Sabemos que el Espíritu Santo es dado igualmente tanto a los hombres como a las mujeres, y que hombres y mujeres son igualmente bautizados en el Cuerpo de Cristo, y que comparten por igual los privilegios de la redención, incluyendo el acceso a Dios.
Gálatas 3 dice,
“Pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús. Porque todos los que fuisteis bautizados en Cristo, de Cristo os habéis revestido. No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús”. (Versículos 26-28)
Dios creó al hombre y a la mujer por igual a Su imagen e iguales en valor, honra y dignidad. Y como miembros del Cuerpo de Cristo, a todos se nos han dado dones espirituales. En Lucas capítulo 8, en Romanos capítulo 16, y en otros pasajes, puedes ver a las mujeres siendo apreciadas y valoradas por su contribución al ministerio.
Las mujeres son llamadas a servir al Señor. Las mujeres son llamadas al ministerio. ¿Creo en las mujeres en el ministerio? ¡Absolutamente! Cada mujer debe estar en el ministerio. Y cada hombre debe estar en el ministerio –iguales en valor y ambos creados a imagen de Dios.
Habiendo dicho esto, las Escrituras también afirman que Dios ha dado distintos roles y funciones a los hombres y a las mujeres en el hogar y en la iglesia. Y esas diferencias son las que capacitan a los hombres y a las mujeres para complementarse el uno con el otro y reflejar tres cosas importantes acerca de Dios.
Y voy solo a referirme brevemente a estas, pero recuerda, que fuimos creadas para reflejar la imagen de Dios, para glorificarle, y hacemos esto como hombres y mujeres cuando cumplimos nuestros distintos roles y funciones. Cuando hacemos eso, reflejamos el hecho de que dentro de la Trinidad hay diferentes roles y funciones. Ellos son co-iguales, co-eternos, Dios el Padre, Dios el Hijo, Dios el Espíritu Santo, pero con diferentes roles y funciones. Así que Dios ha dado a hombres y mujeres diferentes roles y funciones dentro del Cuerpo de Cristo.
Nosotras también reflejamos el orden y el diseño creado por Dios para hombres y mujeres cuando vivimos esos diferentes roles y funciones. Siempre que el Nuevo Testamento establece los roles y funciones y responsabilidades tanto para hombres y mujeres en el hogar y en la iglesia, una y otra vez nos lleva de regreso a la creación. Ese es el orden de creación de Dios.
Y es importante recordar esto porque algunos teólogos dirían que el rol de autoridad de los hombres sobre sus esposas, fue introducido después de la Caída, y que es una parte del castigo y que Cristo vino a deshacer y revertir los efectos de la caída.
Pero contrario a esto, vemos en la Escritura, evidencias de diferentes roles entre Adán y Eva antes de que ellos pecaran. Esos roles diferentes en la Escritura no se remontan nunca a la Caída. Se remontan a cómo eran las cosas en el Jardín del Edén, antes de que el pecado corrompiera nuestras relaciones.
Entonces aquí está lo que reflejamos tan bellamente cuando aceptamos y abrazamos esos distintos roles y funciones para hombres y mujeres en el hogar y en la iglesia, y ese es el plan redentor de Dios y la relación que Cristo tiene con Su Iglesia.
Y de nuevo, déjame leerte un pasaje que yo sé que es muy familiar, pero que es tan hermoso. Y quiero que veas la conexión entre nuestras diferencias como hombres y mujeres en la forma en que funcionamos en el hogar y como eso refleja la historia de la redención.
Efesios capítulo 5,
“Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo Él mismo el Salvador del cuerpo…. Por esto el hombre dejara a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. (Y ahí está la igualdad a pesar de la diferencia) Grande es este misterio, pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia.” (Versículos 22-23; 31-32)
El misterio de esposo y esposa, autoridad y sumisión –es un misterio profundo, hay igualdad pero hay diferencias. Pero es un misterio que refleja la imagen de Cristo y la iglesia. Esa relación eterna, magnifica- esa realidad de la relación entre Cristo y Su Iglesia- Cristo el Salvador, la Iglesia redimida por Cristo, la Iglesia amando y adorando en sumisión a Cristo.
Se trata de la unidad de la relación. Es una relación de mucha intimidad, pero aun así, hay diferencias en sus roles y funciones. Así que Pablo continúa diciendo en Efesios capítulo 5, “En todo caso, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete a su marido.” (Versículo 33).
Ahora, cuando nosotros eliminamos las diferencias entre hombres y mujeres en sus funciones y responsabilidades, cuando eliminamos la autoridad y la sumisión, estamos deshaciendo lo que originalmente debió ser una imagen increíble de la relación entre Dios el Padre y Dios el Hijo, y la relación entre Cristo y Su Iglesia.
En el movimiento unisex de nuestros días, hay un intento de tener igualdad, para acabar con cualquier diferencia entre géneros. Y esos que promueven esa manera de pensar, en realidad confunden las diferencias en los roles y funciones con desigualdad.
La verdad es que, igualdad no significa similitud. Diferencia en los roles y responsabilidades, no es lo mismo que desigualdad. No significa menos valor.
Tanto el hombre como la mujer fueron creados a imagen de Dios y son iguales en valor y dignidad, pero tienen distintos roles y funciones en el hogar y en la iglesia.
En el corazón de estas diferencias esta la creencia, de acuerdo a la Palabra de Dios, que Dios ha dado a los hombres la responsabilidad primaria de guiar y alimentar al rebaño de Dios, y que los hombres conservan la responsabilidad principal de dirigir, proveer, y proteger a su familia y a la familia de Dios.
Eso significa que dentro del hogar, el esposo tiene la responsabilidad primaria de guiar, proveer, y proteger a su familia, y la esposa es principalmente responsable de ayudar a su esposo administrando el hogar y criando a los hijos.
Ahora, eso no significa que el esposo y la esposa no participan juntos. Ambos se ayudaran a menudo al uno o al otro en sus áreas de responsabilidad. Simplemente se dirige hacia quien tiene el la responsabilidad primaria, y no específica quien hace que actividades –quien lava los platos, quien saca la basura. No se trata de eso tanto.
De lo que se trata es, de que:
- El esposo tiene la responsabilidad por la dirección completa de su hogar.
- Y que la esposa es responsable de estar en un rol de apoyo, de ayuda, animándolo y ayudándolo a llevar a cabo el mandato de Dios para sus vidas como pareja.
¿Y cómo aplica eso dentro de la iglesia? Bueno, Dios le dio a los hombres la responsabilidad principal en la iglesia para liderar y alimentar. Eso tiene que ver con el gobierno y la enseñanza, dos responsabilidades principales de los pastores y los ancianos.
Si vas a las Cartas a Tito o a Timoteo, puedes ver que sus dos responsabilidades principales eran gobernar –dirigir, liderar a la iglesia, y enseñar, apacentar a las ovejas- liderar y alimentar. Por lo tanto, la posición del pastor o del anciano dentro de la iglesia está reservada para los hombres.
Ahora, tan pronto como digo esto –y lo he dicho antes, y nos ha sucedido antes- recibimos cartas; correos electrónicos de personas que están en desacuerdo conmigo. Pero no es mi palabra. Es la Palabra de Dios. Así que regresa a las Escrituras y pregúntate, “¿Qué dice la Palabra de Dios?” no es si me gusta, o me es cómodo, o no es ¿Cómo yo habría escrito el guion?
Y es por eso que nosotras empezamos toda esta serie, con la autoridad de las Escrituras. Estamos basando nuestras vidas en lo que Dios dice, en Su derecho Soberano de gobernar sobre nuestras vidas, y Su deseo de bendecirnos, sabiendo que lo que Dios dice es lo mejor.
Y el texto que más explícitamente se relaciona a este tema de liderazgo de los hombres dentro de la iglesia, se encuentra en 1ra a Timoteo capítulo 2, y estoy segura de que estas familiarizada con él, pero solo déjame leértelo.
“Yo no permito que la mujer enseñe ni ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada.” (Versículo 12). Y esto es en el contexto de la asamblea, de la iglesia.
Tenemos una serie completa sobre lo que esto significa, así que no voy a exponer todo esto aquí. Pero puedes ver que el plan de Dios para la Iglesia está arraigado y cimentado en la creación, la forma como Dios diseñó que las cosas fueran. Porque dice, “Porque Adán fue creado primero, después Eva. Y Adán no fue el engañado, sino que la mujer, siendo engañada completamente, cayó en transgresión. (Versículos 13-14).
Ahora, tanto a los hombres como a las mujeres se les han dado dones espirituales, y ambos hombres y mujeres deben estar usando esos dones para ministrar en el contexto de la iglesia local. Los dones de las mujeres son necesarios en la iglesia y probablemente necesarios en muchas iglesias en mayor medida de lo que están siendo utilizados. Las mujeres son para ser utilizadas y honradas en los ministerios de la iglesia. Sin embargo, de acuerdo a la Palabra de Dios, hay algunos roles del gobierno y de la enseñanza, en el contexto de la iglesia local, que están reservados para los hombres.
Ahora, yo sé – y no quiero ignorar el hecho de que aquí hay potencial para el abuso. Cuando ves el plan de Dios para el hogar y para la iglesia, algunas veces hay hombres que son autocráticos, dominantes, abusivos y por otro lado hay hombres que son pasivos. Que no asumen su responsabilidad.
Y puedes tener mujeres que como resultado son heridas y agraviadas. Y sé que quizás le ha pasado a algunas que nos escuchan, pero necesitamos reconocer que esos abusos no son el resultado del plan de Dios. Son distorsiones del plan de la creación de Dios. Y son la consecuencia de la entrada del pecado en el mundo. El pecado que corrompió nuestras relaciones como Dios pretendió que fueran. Por consiguiente, la solución no es desechar el plan de Dios, sino más bien abrazarlo, y permitir que Dios redima tanto, nuestra feminidad como masculinidad que han sido marcadas y dañadas por el pecado.
Ahora déjame decirte, y esto muy importante. Y no tengo tiempo para profundizar sobre esto aquí, pero hay una pendiente resbaladiza cuando rechazamos el plan de Dios para los roles de los hombres y las mujeres, tanto dentro del hogar como dentro de la iglesia. Porque terminamos rechazando la autoridad de las Escrituras, y eso es donde muchas de nuestras principales denominaciones, liberales, han terminado saliéndose del camino y abrazando cosas que son horrendas –tipos de conducta inmorales- y justificándolo todo, supuestamente, en la iglesia porque rechazaron la autoridad básica de la Palabra de Dios en este asunto del género.
Ahora, conozco a muchos que creen que el plan de Dios para la iglesia y para el hogar, como se relaciona al género, parecería restrictivo. Parecería limitante. Parecería injusto, y desafortunadamente, algunas veces este plan ha sido presentado en formas que son duras o legalistas.
Ahora, debo admitir, como lo he hecho en el pasado, que para mí no fue fácil, abrazar en mi corazón esta forma de pensar, no ha sido siempre fácil. Pero a través de los años, he descubierto el gozo de decir, “Sí, Señor. Acepto Tú llamado, acepto Tu diseño, Tu mandato para mi vida. No me hiciste un hombre. Tengo el mismo valor, la misma dignidad que el hombre. Pero nosotras hemos sido creadas a Tu imagen, y Tu nos has dado una serie de funciones y responsabilidades específicas y particulares.” Yo he descubierto el gozo de ser como Dios me creo.
El camino de Dios, protege a las mujeres contra la deshumanización y a los hombres de que su masculinidad sea socavada. El camino de Dios no abusa a las mujeres o las reprime. Ofrece un contexto en el que, en el hogar y en la iglesia y también en la cultura, las mujeres pueden experimentar verdadera libertad, máxima libertad, plenitud y abundancia en Cristo.
El camino de Dios no es restrictivo, aunque involucra algunas restricciones. El camino de Dios no es limitante. Porque Dios es bueno y sabio. Y Su proyecto, Su plan, es bueno y sabio. Y eso es para nuestra bendición, para nuestra protección, y para el despliegue, la manifestación de la gloria de Dios.
Tú y yo no podremos nunca, de este lado del cielo, entender completamente por qué Dios lo diseñó de esta manera, pero ¿sabes qué? No tenemos que entender. Porque Dios es Dios, y no nosotras. El problema, a fin de cuentas es, ¿creemos que Dios tiene el derecho de gobernar sobre Su creación, sobre Su iglesia, sobre nuestros hogares, sobre tú matrimonio, sobre nuestras vidas, y tenemos la fe de que Dios es bueno, la confianza de que sus caminos son rectos, y de que son los mejores, y de que traen bendición?
Yo solo quiero decir, que confío en Dios. Que creo en Él. Y que sé que Él es bueno, y sé que lo que Él ha ordenado es para Su gloria y para nuestra bendición.
Carmen: Nancy DeMoss de Wolgemuth ha estado dándonos un rápido vistazo de un asunto profundo. Ella está enseñando a través del Manifiesto Mujer Verdadera y hoy cubrió la porción que describe los roles del hombre y de la mujer.
Como Nancy dijo anteriormente en el programa, esperamos que la escuches en un estudio detallado de este tema. Visita AvivaNuestrosCorazones.com y busca la serie, “Una visión de la verdadera feminidad”. Puedes escucharla, descargarla o leer la transcripción. Lo importante es internalizar estas verdades en tu corazón.
También queremos recordarte que los próximos 22 al 24 de septiembre estaremos unidas en oración en el evento ¡Clama! Se trata del próximo evento Mujer Verdadera que tendrá lugar en la ciudad de Indianápolis. Esperamos que puedas acompañarnos en esta ocasión especial donde nos reuniremos como un solo cuerpo a orar por nuestro mundo, comunidades, iglesias y familias. Todas las plenarias estarán traducidas y tendrás la oportunidad de participar en pre-conferencias totalmente en español.
Visita AvivaNuestrosCorazones.com hoy para más detalles acerca de cómo puedes ser parte de este maravilloso evento.
Mañana, el académico Bruce Ware reflexiona sobre el mandato, “Esposos, amen a sus esposas como Cristo ama a su Iglesia.”
Bruce Ware: Ese es un gran mandamiento. Ningún esposo ha podido cumplir esto a cabalidad. Ninguno ha podido amar como Cristo amo a la iglesia. Es un estándar tan alto, y llama a cada hombre constantemente a reevaluarse y mejorar.
Carmen: Entonces, ¿Cómo respondes tú a un esposo imperfecto? Nosotras hablaremos acerca de esto mañana, aquí, en Aviva Nuestros Corazones.
Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries
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