Annamarie Sauter: Aquí está Nancy DeMoss de Wolgemuth.
Nancy DeMoss Wolgemuth: Ahora vivimos en una cultura de muerte--pero te tengo buenas noticias-- los cristianos, los seguidores de Cristo pueden y deben ser mensajeros de vida. De vida. En un mundo que no valora la vida, podemos mostrar mejor que nadie, el valor infinito y eterno que Dios le da a cada alma humana.
Annamarie Sauter: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.
La vida humana es preciosa para Dios y debe ser apreciada y protegida desde el momento de la concepción hasta la muerte.
Esa afirmación viene del Manifiesto de la Mujer Verdadera. Nancy ha estado enseñando acerca de ese documento del cual han surgido varias series este año. Ayer, Nancy nos presentó bases bíblicas profundas para la santidad de la vida. Ella retomará …
Annamarie Sauter: Aquí está Nancy DeMoss de Wolgemuth.
Nancy DeMoss Wolgemuth: Ahora vivimos en una cultura de muerte--pero te tengo buenas noticias-- los cristianos, los seguidores de Cristo pueden y deben ser mensajeros de vida. De vida. En un mundo que no valora la vida, podemos mostrar mejor que nadie, el valor infinito y eterno que Dios le da a cada alma humana.
Annamarie Sauter: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.
La vida humana es preciosa para Dios y debe ser apreciada y protegida desde el momento de la concepción hasta la muerte.
Esa afirmación viene del Manifiesto de la Mujer Verdadera. Nancy ha estado enseñando acerca de ese documento del cual han surgido varias series este año. Ayer, Nancy nos presentó bases bíblicas profundas para la santidad de la vida. Ella retomará este importante tema hoy, así que es importante que escuches este mensaje. Es muy diferente de la mayoría de los mensajes provida porque llega a la raíz profunda del problema del corazón.
Nancy: Tal vez hayas escuchado acerca del siguiente encabezado en un periódico de Miami decía, “Licencia médica revocada a Doctor luego de aborto fallido”.
Un doctor de Sarasota ha perdido su licencia por erróneamente abortar un gemelo saludable durante un procedimiento que iba destinado a un feto deformado. El equipo de ultrasonido fue culpado por ese error en el 2006.
Se creía que este era un bebé que tenía síndrome de Down y por error se abortó al otro gemelo.
Al Mohler del Seminario Bautista del Sur habló sobre esto y dijo
¿Qué haremos con esto? Ahora sabemos que la mayoría de los bebés identificados prenatalmente como que portan los marcadores genéticos para el síndrome de Down son abortados.
Las estadísticas nacionales indican que entre el 80 al 90 por ciento de esos bebés son abortados, significando que hemos lanzado una misión de búsqueda y destrucción de los bebés con síndrome de Down, en el útero.
Y él sigue diciendo ¿Cuál es el verdadero escándalo aquí? Que este doctor estaba listo para matar a un bebé con síndrome de Down? o ¿que se equivocó al abortar al “bebé incorrecto”?
Hace décadas, el Dr. Francis Schaeffer habló sobre esta problemática y qué iba a pasar en nuestra sociedad si no despertábamos ante la realidad de proteger vidas. Y en uno de sus libros, en uno titulado, Whatever Happened to Human Race (Lo que sea que le haya pasado a la raza humana) él dijo,
Los tiempos de una inhumanidad monstruosa no vienen todos a una vez; van apareciendo gradualmente. A veces, aquellos que usan ciertas emociones y apelan a los “derechos”, ni siquiera saben lo que han empezado. Simplemente ven condiciones aisladas que quieren llevar a cabo, pero no han considerado seriamente la dirección general en la cual las cosas se están moviendo. En algún punto quieren devolverse. Pero a veces es muy tarde.
¿Qué diría Francis Schaeffer si estuviera vivo hoy?
Stephen Alexander es un pastor y juez retirado que escribió un artículo de mucha ayuda con argumentos bíblicos contra el suicidio asistido. Déjame leerte una porción de lo que él escribió, él dijo,
¿Qué le pasa a una sociedad que se torna cada vez más hacia la muerte como una solución a sus problemas sociales? ¿Cuándo el “derecho a morir” se vuelve una “obligación a morir”? Nuestra cultura que era una vez conocida como Cristiandad Occidental, lenta, pero claramente se vuelve una cultura que buscaba resolver los problemas de la sociedad con el acto violento de la muerte.
Y es especial en América que estamos tan obsesionados con los derechos personales, que estamos dispuestos a destruir nuestros lazos bíblicos de servicio, de compasión, y amor por los débiles y menospreciados. Nos estamos volviendo no sólo en inhóspitos, sino que nos estamos convirtiendo un lugar peligroso para aquellos demasiado débiles para competir efectivamente en lo que se ha vuelto un “concurso de derechos”-- los muy jóvenes, los que no han nacido, ancianos, moribundos, inválidos.
Ayer vimos la declaración en el Manifiesto de la Mujer Verdadera que dice que la vida humana es preciosa para Dios y que debe ser valorada y protegida desde el momento de la concepción hasta la muerte. Ahora, en la mayoría de estas afirmaciones nos hemos tomado un día para explicarlas, pero pensé que este era un tema tan importante que deberíamos tomarnos dos. Por lo que ayer vimos el por qué la vida es preciosa. ¿Por qué es preciosa para Dios? ¿Por qué debería ser valorada y protegida?
Pero quiero que nosotras hoy veamos esta cultura de muerte y ver qué tan contra-cultura es la manera de Dios. Si vamos a proteger una cultura de vida, vamos a nadar contracorriente contra una cultura que escoge la muerte de varias maneras.
Ahora, cuando hablo de una cultura de muerte, la primera cosa que viene a nuestras mentes es todo el asunto del aborto, que es legal en dos tercios de todos los países del mundo. Alrededor de 55 millones de bebés son abortados mundialmente cada año. Y desde que el aborto fue legalizado en 1973 en Estados Unidos ha habido aproximadamente 52 millones de abortos. Eso es mayor que la población actual de California. Es más que las poblaciones combinadas de Wisconsin, Michigan, Minnesota, Illinois, Iowa, Nebraska, Dakota del Norte y Dakota del Sur. Vidas que han sido borradas de este país desde que hicimos el aborto legal. Estos son sólo los números que conocemos.
Aproximadamente una de cada cuatro mujeres embarazadas en nuestros países decidirán hoy terminar la vida de su bebé. Frederica Mathewes-Green es una excelente escritora quien ha hablado mucho de este tema. Ella escribió,
Perdí la cuenta [y escribió esto hace varios años] de cuantos millones han muerto; cuando pasa de 40 millones, la mente empieza a divagar. Podemos hacer a una cifra a una cifra como esa solo al ignorarla. Una vez oí a alguien decir en un culto memorial similar al de los Veteranos de Vietnam, hacer una lista de los nombres de esos bebés podría alcanzar unas 50 millas. Eso fue hace varios años, y hoy sería muchas más millas. Pero en realidad esa pared donde irían esos nombres, no puede existir porque esos niños, esos bebés nunca tuvieron nombres.
Ahora cuando el aborto se vuelve legal y es practicado con frecuencia en el país, es sólo un paso corto que nos queda, créelo o no, hacia la eutanasia-- quitarle la vida a los ancianos e inválidos, quienes como los Nazis dirían son “consumidores inútiles”. Y luego de eutanasia al infanticidio ya no está tan lejos- quitarle la vida de los bebés.
Tú dices, “Claro que no. Esto está sólo en el futuro.”
Hace 30 años un simposio enorme acerca del infanticidio se llevó a cabo en la Universidad de Cornell. Ahora eso es una torre de marfil. El pensar en eso no era popular en ese entonces. Pero lo que empezó en un centro académico se impulsa hacia la cultura. Los científicos que participaron en esa conferencia concluyeron que el infanticidio no es un comportamiento desviado o erróneo. Si no, que es tan “normal” como cualquier otro instinto y puede llegar a ser una adaptación evolucionaría benéfica.
Es una cultura de muerte. El suicidio es otra expresión de la cultura de la muerte. Esto fue traído a nosotros con mucha intensidad y apenas en las últimas semanas hemos recibido aquí en Aviva Nuestros Corazones, tres correos de adolescentes que están contemplando quitarse la vida. ¿Debería asombrarnos que el quitar la vida humana, ya sea nuestra o la de otros, se ha vuelto algo tan común y simple en la cultura cuando piensas que tan prominente es esto en el entretenimiento?
A la edad de 18, entre películas, televisión y videojuegos, el niño promedio Norteamericano ha visto 80,000 asesinatos. Ahora con eso de trasfondo, ¿cómo vas a ver la vida como algo precioso cuando en un abrir y cerrar de ojos puedes desvanecerla? Con un simple chasquido y tú dirás, bueno, “Eso no es la vida real.”
Hemos creado toda una forma de pensar a través del entretenimiento que la vida es desechable. Vemos historias de asesinatos y muertes violentas tan a menudo en las noticias en estos días, ya sea en el Medio Oriente, en tu universidad, o en un McDonald’s o en cualquier otro sitio, sencillamente asesinatos violentos, triviales, sin sentido. Es tan común en las noticias que se ha vuelto una rutina. El peligro es que nos volvamos inmunes al punto de no sentir más dolor, que es lo que Dios siente, cuando la vida humana que es tan preciosa para Él, es devaluada y menospreciada de esa forma.
Ahora en una cultura de muerte y aquí está la buena noticia, los cristianos, los seguidores de Cristo pueden y deben ser mensajeros de la vida. La vida. En un mundo que no le da valora a la vida, podemos mostrar mejor que nadie más el valor infinito y eterno, que Dios le da a cada vida humana, a cada alma humana. Estamos llamadas a ser activas, y comprometidas proactivamente como mensajeras de la vida.
Proverbios 24:11 nos da este mandato, este reto. “Libra a los que son llevados a la muerte, y retén a los que van con pasos vacilantes a la matanza.” No podemos simplemente quedarnos en nuestras pequeñas torres de marfil, nuestros lindos fuertes, santificados y mirar al mundo participar en esta cultura de muerte y no importarnos ni involucrarnos.
La Escritura dice que debemos estar activamente involucradas en rescatar aquellos que son llevados hacia la muerte, rescatando a aquellos que están dando pasos vacilantes hacia un crimen, hacia una masacre. Ahora, hay personas que están camino a una masacre de diferentes maneras - algunos físicamente, millones y millones en muerte espiritual, en muerte emocional, creyendo mentiras que son la causa que los lleva a la masacre. Entonces hay muchas maneras en las que podemos vivir ese versículo. Es un llamado a preocuparnos por los moribundos.
Hay muchas formas de estar comprometidas en la batalla por la vida. Lo menos que podemos hacer es tener conocimiento de las leyes que devalúan la vida.
Necesitamos saber la posición de nuestros oficiales electos en este asunto de la vida. Porque no es solo el asunto; son los asuntos relacionados a la vida. Necesitamos votar y votar con sabiduría y responsablemente.
Me espanto cuando escucho a cuántas personas, cristianos, que sé que aman al Señor y votan por ciertos candidatos que devalúan la vida. Y dicen “Ellos tienen otros puntos buenos”. Eso no es votar responsablemente. Eso no es rescatar a aquellos que son llevados a muerte, eso no es retener a aquellos que van vacilantes hacia la matanza.
Algunas de las personas que trabajan en nuestro personal en Aviva Nuestros Corazones están involucradas en los centros locales de cuidados para embarazadas. Esa es una manera de comprometerse e involucrarse en la batalla por la vida. Existen también otras en nuestra audiencia que se ocupan de cuidar personas en orfanatos o que adoptan niños no deseados. Estas también son maneras de estar comprometidas en la batalla por la vida. Pero esas son las formas en las que pensamos más a menudo. Quiero ahora tomarme unos momentos en esta sesión para sondear más personal y profundamente lo que significa realmente ser pro-vida.
La mayoría de nuestras oyentes, si se le hiciera una encuesta, se identificarían como pro-vida-- no todas, pero seguramente la mayoría. Sin duda diría que la mayoría de nosotras hoy nos consideraríamos pro-vida. Pero luego la pregunta, “¿Realmente tratamos toda vida humana como preciosa?” Si somos tan pro-vida, ¿qué estamos haciendo para honrar la forma en que nuestro Creador ve la vida? ¿Valoramos y protegemos la vida a nuestro alrededor? Entonces permíteme con conciencia, darte unas cuantas cosas para pensar sobre ésta línea.
Primero una pregunta: ¿Estás tú o tal vez tus hijos siendo entretenidos por películas, programas, videojuegos que trivializan el asesinato o promueven una forma barata de ver la vida? Piensa en los programas que tú ves, las películas que rentas en casa, lo que ven tus hijos. ¿Muestran una forma barata de la vida? Si la respuesta es que sí, tal vez no eres tan pro vida como proclamas ser.
Verás, el valor que ponemos en la vida, el que realmente ponemos en la vida, no es visto en lo que decimos que somos, qué etiqueta nos ponemos, se ve en cómo vemos y tratamos a los demás incluyendo a los niños. Cuando escucho a alguien decir “No soporto a los niños”, pienso que es persona no es una persona pro-vida. Se puede llamar así, pero si eres pro-vida, amarás a los niños. Ahora, los niños pueden ser molestosos. Se pueden entrometer. Pueden crear problemas. Yo no pongo eso en duda. Pero, ¡Dios ama a los niños! Y no puedes ser pro vida y no amar a los niños.
Dios también ama a los pobres. Ninguna de nosotras diría, “No me gusta la gente pobre”. Pero ¿cuántas de nosotras evadimos tener que comprometernos en ayudar a alguien en necesidad, que nos llama y simplemente no vamos a responder ese llamado porque no queremos ir? Si somos realmente pro-vida se ve en cómo vemos a los pobres y cómo los tratamos. Cómo vemos y tratamos a aquellos con discapacidades, ancianos que ya no pueden cuidarse a sí mismos.
Cómo vemos y tratamos a nuestros padres, cuñados, personas difíciles, aquellos de otra fe, aquellos que son inmorales, con los que estamos en desacuerdo política, teológica e ideológicamente.
Estas personas, y cualquier otra que pueda nombrar, son preciosas para Dios y necesitan ser preciosas para nosotras también. La forma en la que hablamos de otros y a otros habla de si somos pro-vida, cómo vemos la vida. Cuando las palabras salen de nuestra boca, palabras que son duras cuando hablamos sobre otros, que son difamadoras, cortantes, cuando destruimos la reputación de otros, cuando hablamos a espaldas de los demás, y no se lo diríamos en sus caras, ¿nos podemos llamar pro-vida? ¿Podemos decir que vemos a estas personas preciosas para nosotros, para ser valoradas y protegidas?
Déjame darte un lugar donde esto es verdaderamente es violado y se convierte en algo que rompe mi corazón, es en la internet, en la blogosfera. ¿Qué nos da la licencia? Y estoy hablando de cristianos que están en desacuerdo con alguien teológicamente o ideológicamente y entonces los critican en los blogs, y los envían al pozo del infierno por tomar una posición teológicamente diferente.
Vi algo durante esta semana, (y quizá es por eso qué está tan pesado mi corazón) algo que vino a otro ministerio hablando sobre otro líder cristiano. Ahora, tal vez no estés de acuerdo con todo lo que esta persona cree. Tal vez no te guste su personalidad, su estilo. ¿Pero te da licencia para ridiculizarlo, para ser cruel o tener un mal espíritu? ¿De ser ruda o degradante?
Cuando hablamos de esa forma, cuando escribimos de esa forma, estamos degradando la imagen de Dios. Un ataque a otro ser humano, aún si son los seres más crueles y malvados jamás creados, un ataque a esa persona es un ataque a Dios mismo. Ahora, reconozco que se debe tratar con algunas de estas personas. No digo que no exista una forma apropiada a través de medios legales, en términos que Dios ha instituido para lidiar con las personas malvadas. Pero nosotros, no debemos darle rienda suelta a nuestra boca con quienes estamos en desacuerdo…
Verás, no es un problema allá fuera. Es una oportunidad para nosotras como mujeres de Dios, el modelar lo que realmente significa el ver la vida como preciosa. Cuando el mundo nos ve capaces de estar en desacuerdo con incrédulos de una forma civilizada y cortés, bondadosa y con gracia… Ahora sé que alguno de estos temas son importantes y son enormes. ¿Cómo tratas con bondad y gracia con algunas de las cosas más atroces que las personas creen y hacen? Yo sé que no es fácil. Pero cuando nos ven hablando la verdad en amor, eso dice que somos de un reino diferente.
Te diré algunos de los pro-abortistas más conocidos que se han convertido a la posición pro-vida, han sido ganados por amor, porque alguien tuvo interés personal en esa persona. En lugar de simplemente criticarlos o atacarlos en la prensa y en formas que fueron viciosas o no bondadosas, ellos piensan “Esta es un alma humana que valoro, por la que me preocupo, la que quiero alcanzar.”
La Escritura dice que “ningún hombre puede domar la lengua; es un mal turbulento y lleno de veneno mortal. 9 Con ella bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que han sido hechos a la imagen de Dios; 10 de la misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. Santiago 3: 8-10. Estas personas son preciosas para Dios. ¿Las tratas de esa forma?
¿Y qué me dices de esto? ¿Albergas odio o ira en tu corazón hacia alguien? Y me dirás bueno, ya no es solo la forma en la que vivo, ni la forma en la que hablo, ¿si no que ahora te vas a meter con la forma en la que pienso? Así es. Porque en Mateo 5 Jesús iguala el odio y la ira con al asesinato (ver versículos 21-26). Y quizá tú me digas, pero “Yo nunca mataría a alguien. Yo valoro la vida” ¿Los matas en tu corazón? ¿Desearías que estuvieran muertos? Algunos necesitamos confesar que en realidad no hemos sido pro-vida, que no hemos valorado ni respetado ni apreciado como debiéramos la vida humana como si fuera creada a imagen de Dios como debemos.
En los próximos momentos ya cerrando, quiero hablar brevemente a dos grupos de personas específicos que están entre esos que escuchan hoy mi voz. Algunas de ustedes le han quitado la vida a un hijo que tenían en su vientre. Han sido culpables de aborto, o abortos y están siendo devoradas por la culpa. Tal vez hayan fallado en valorar la vida en el pasado en esta forma o de alguna otra manera.
Solo quiero recordarles que existe la gracia. Porque de eso se trata la cruz. De eso se trata el evangelio. El evangelio es para pecadores. Es para asesinos. Es para todas nosotras porque todas nosotras hemos pecado. Y a través del arrepentimiento puedes ser perdonada y puedes empezar a promover una cultura de vida.
Quiero leerles un testimonio que apareció en nuestro blog de Mujer Verdadera hace no mucho tiempo de una mujer que se ha convertido en alguien muy cercana a nuestro ministerio. Dijo,
Antes de conocer a Cristo tuve un aborto. Los doctores me advirtieron sobre una alta posibilidad de tener un bebé con defectos de nacimiento por un virus de varicela que tuvo lugar durante el tiempo de la concepción. Ya que mi esposo y yo “seguíamos el consejo de los impíos” en ese tiempo, me sometí a lo que llamaban un “aborto terapéutico” a más o menos ocho semanas de embarazo.
Ese fue un tiempo muy oscuro en mi vida aunque aún no sabíamos la gravedad de nuestro pecado. En ese tiempo no sabíamos que hasta los niños especiales son un hermoso regalo del Señor y que Él creó a “los mudos, los sordos, los que ven y los ciegos” para Su gloria.
Años después Dios llego a nuestras vidas, y en Su infinita misericordia, trajo arrepentimiento a nuestros corazones y recibimos Su perdón. Hoy en día mi esposo y yo aconsejamos a personas jóvenes y les alentamos a que permitan que Dios reine sobre sus decisiones y los hijos que van a tener. Aliento a las jóvenes a no solo escoger vida y oponerse al aborto, sino también a que se abran al deseo de Dios de traer vida a través de ellos, y a continuar levantando generaciones de hijos fieles al Señor.
Hoy, tristemente, aun familias cristianas comprometidas eligen no tener hijos o decirle a Dios cuántos hijos “planean tener”. Esto en realidad aflige nuestros corazones. Alentamos a estas parejas a ser receptivos a la voz de Dios y a ser canales de vida y no basar sus decisiones en deseos egoístas que solo los llenan a sí mismos, sino en el avance del Reino y en la gloria de Dios.
Así que aquí está una mujer que no era pro-vida, que tomó la vida de un hijo que no había nacido, pero que ahora Dios la está usando como una embajadora de vida para dar vida a otros. Solo quiero decir que eso puede ser una realidad en ti también.
Pero hablamos de dos grupos de personas, hay un segundo grupo entre esas que están escuchando hoy, y son algunas que consideran quitarse su propia vida. Estás escuchando mi voz y a la misma vez entretienes pensamientos sobre tomar tu propia vida. Solo quiero decirte que tu vida es preciosa para Dios y no tienes que morir. Cristo murió por ti. Él dio su vida para darte vida. Y el Señor hizo que escucharas este programa hoy para decirte que hay esperanza y que por la gracia de Dios tú puedes escoger vida a través de Cristo.
Oremos. Señor, si somos honestas, todas tendríamos que decir que no valoramos la vida como Tú lo haces. Hemos pecado contra otros seres humanos con nuestras palabras, con nuestros pensamientos. Hemos albergado odio y amargura. Hemos deseado que otros simplemente desaparezcan. Señor, danos Tu corazón. Tu corazón compasivo, Haznos mujeres verdaderas que en verdad valoren la vida como preciosa y que hagamos lo que podamos para protegerla desde el momento de concepción hasta el último suspiro.
Señor te damos gracias por Tu vida por nosotras. Oro Señor que como resultado de este programa hoy puedan haber vidas que puedan ser salvadas por Tu gloria y por el avance de Tu Reino. En el nombre de Jesús, Amén
Annamarie: Wao. Valorar la vida es un gran problema en todos los países del mundo. Nancy DeMoss de Wolgemuth nos ha llevado a ver primero la controversia y luego el corazón del problema. Cada una de nosotras que afirmamos ser pro-vida necesitamos considerar seriamente las palabras de aliento que hemos escuchado.
Esas palabras vienen a ti gracias a oyentes que apoyan Aviva Nuestros Corazones con sus recursos y oraciones. Esperamos que tú puedas ser parte de este grupo de personas para que nos ayudes a continuar adelante.
Bueno, espero que ya estés preparada para participar en la conferencia, ¡Clama!, a celebrarse a partir de este jueves en Indianápolis. Esperamos verte allí, y de no ser posible, esperamos que puedas unirte a nosotras por medio de la transmisión en vivo. Será maravilloso que te reúnas con hermanas de tu iglesia durante la noche de oración que se llevará a cabo el viernes. Visita AvivaNuestrosCorazones.com para que sepas cómo puedes ser parte de este evento.
La Biblia dice que los hijos son una bendición del Señor. ¿Realmente lo crees así? Nancy explorará esto mañana, aquí, en Aviva Nuestros Corazones. Esperamos que puedas acompañarnos.
Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.
Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.
1 “Doctor’s License Revoked After Botched Abortion ,” The Miami Herald, Monday, April 12, 2010. http://www.miamiherald.com/2010/04/12/1575129/doctors-license-revoked-after.html
2 http://www.albertmohler.com/2010/04/14/newsnote-aborting-the-wrong-baby/
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